El vía crucis como excusa

  • Las calles se llenaron en la procesión, pero el acto central en la Catedral parece que no interesa · El Señor presentó una novedosa estética y la Esperanza pone alto el listón

Para la mayoría de personas que ayer presenciaron al Santo Traslado por el casco histórico, el vía crucis oficial de la Agrupación fue una excusa para ver una procesión. La primera de la Cuaresma. La estampa de la Catedral fue bastante pobre de público, no así la imagen del Patio de los Naranjos cuando salió el cortejo, donde no se cabía. La buena noticia es que año tras año la convocatoria tiene más respuesta, se consolida, aunque el acto central siga sin interesar al gran público. Pero ayer la gran novedad fue el inicio y el cierre desde San Julián, sede del ente agrupacional, según dictaminan las nuevas normas internas creadas para evitar procesiones, aunque a lo largo de la Cuaresma habrá para aburrirse.

Pese al breve recorrido que separa San Julián de la Catedral, los horarios no se cumplieron y con más de tres cuartos de hora de retraso se inició la procesión de regreso hasta el templo de calle Nosquera. Antes de partir, el obispo, Jesús Catalá, marcó a los cofrades el camino que deben seguir esta Cuaresma: "culto, conversión y testimonio". El purpurado les pidió que piensen en "la gravedad de sus pecados" cuando vean a Jesús y que mediten al mirar a la Virgen: "Ella nos lo regaló vivo [a Jesucristo] y lo hemos devuelto así".

Entonces, el Santo Traslado, titular de la corporación de la Soledad de San Pablo, no del Descendimiento como indicó en repetidas ocasiones el obispo, emprendió su camino a San Julián. El Señor presentó una novedosa imagen, al lucir un paño de pureza de damasco morado, de la hermandad de los Gitanos. Procesionó sobre un catafalco en el trono de traslado de Jesús Cautivo, que presentó un exorno sobrio de rosas y los cuatro hachones del Cristo del Perdón.

El cortejo fue correcto aunque faltó un pertiguero a los acólitos. La banda de cornetas de la Esperanza estrenó las galas de sus instrumentos y participó en la procesión de regreso. Puso el listón alto al inicio de la Cuaresma, todo pese a que salió con 74 componentes, una cifra considerable pero le faltaron más de una veintena, que esperan sus uniformes. La Cuaresma queda inaugurada para los cofrades y hoy siguen numerosos actos, incluidos otros dos vía crucis.

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