Una vida extra para Echeverría

  • Los acreedores han dado el visto bueno al plan de viabilidad presentado por la histórica constructora malagueña

Tras varios años de alta tensión física y emocional, Tomás Zulueta, presidente de la histórica constructora malagueña Echeverría, vuelve a respirar aliviado. Ha conseguido superar el primer match point y salvar la empresa que fundó su abuelo en 1959, pero todavía queda mucho por hacer. De hecho, todo.

Echeverría, impulsora de barrios enteros en El Palo o Teatinos, entró en concurso de acreedores en mayo de 2012 y presentó un plan de viabilidad hace apenas tres meses que contemplaba, entre otros aspectos, una quita del 25% de la deuda y un plazo de devolución de siete años. Necesitaba el apoyo de, al menos, el 51% de los créditos ordinarios para sacar adelante ese convenio y evitar la liquidación. Han tenido muchos problemas pero, al final, lo han logrado, consiguiendo así una vida extra cuando el juego estaba muy próximo a su fin.

La clave era el Banco Santander, pues representaba el 36,6% de los créditos ordinarios por un importe de 2,4 millones de euros. Si apoyaba el plan de Echeverría no había problema; si no, era inviable. Zulueta afirmaba en abril en este diario que no contaba con el voto positivo de la entidad presidida por Ana Patricia Botín y reconocía que la situación era "desesperada". Se convocó la junta de acreedores el 6 de mayo, se anuló y se retrasó hasta la pasada semana. En este tiempo, Santander cambió su postura y sí ha confiado en las expectativas de los gestores de Echeverría, provocando que el resto de apoyos fueran casi en cadena.

La deuda completa de Inmobiliaria Echeverría roza los 50 millones de euros. De esa cantidad, 6,6 millones de euros corresponden a créditos ordinarios y sus titulares son los que votaban si se aprobaba o no el convenio y, por tanto, si la empresa salía adelante o se liquidaba. Para el primer pago, Echeverría se compromete a abonar el 10% del total de cada crédito dividido en dos partes: un 5% a los cuatro meses de la firma del convenio y el 5% restante al año. Luego habrá otros seis pagos más a razón de un 15% de la deuda cada uno.

Zulueta subrayó que "tenemos patrimonio, pero lo que nos falta es liquidez. Con este plan de viabilidad se posibilita que la empresa siga funcionando y se vuelva a contratar empleados". En estos momentos, Echeverría cuenta con sus dos consejeros delegados -Tomás y Josefa Zulueta- y tres empleados.

Esta empresa ha construido 20.000 viviendas en el último medio siglo en las barriadas malagueñas de El Palo, Gamarra, Huelin o Teatinos, así como en Almería, Mijas o Algeciras. Su política siempre ha sido comprar grandes bolsas de suelo para construir. En estos momentos, según señala en el plan de viabilidad, poseen en cartera suelo en Teatinos -donde ya ha levantado 500 viviendas y oficinas y tiene además cinco parcelas para construir otras 400 viviendas y oficinas- y en Algeciras -queda por realizar una tercera fase de 88 viviendas-. Esos suelos los tiene, en garantía hipotecaria, Cajamar por 26,6 millones de euros y Caixabank por 1,3 millones de euros. Zulueta aseguró que su valor de mercado es el doble y que están a la venta, pero que aunque ha habido inversores interesados no se había cerrado ninguna operación.

La intención de la compañía es promover ella misma ambos suelos. Para obtener liquidez también prevén en su plan desprenderse de otros activos que no consideran estratégicos como sus oficinas "claramente sobredimensionadas", locales comerciales, aparcamientos y trasteros. A eso hay que sumarle que tienen 66 viviendas a la venta en Mijas, con las que podrían ingresar 9,1 millones de euros.

Sobre el papel, Echeverría cree que puede sortear esta situación y devolver el 75% del dinero que le debe a sus acreedores en los próximos siete años. Patrimonio tiene y ahora, como comenta Zulueta, "queda cumplir con todo lo que hemos dicho".

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