Ambición para no caer en el salto

  • Puesta de largo de Ignasi Miquel, que espera hacerse un hueco en los planes de Míchel

  • "Me pilló desprevenido, pero las oportunidades pasan y hay que agarrarlas", dice de su incorporación

Goza de varios privilegios Ignasi Miquel (Barcelona, 1992) a sus 25 años de los que una gran parte de los futbolistas no disfrutan en toda una carrera. Se horneó en La Masía, debutó en la Premier League con el Arsenal y jugó al lado de varios tipos que lograron una de las hazañas más gigantes del fútbol contemporáneo en el Leicester. Logros, por otra parte, que no le valieron para instalarse en el primer escalón.

Llega a la Costa del Sol para ello. Es la entidad de Martiricos su salvoconducto para abrazar la elite del balompié, de ahí su probada ilusión. "Encantado de llegar en diciembre y desde ya quiero ayudar a cualquier compañero dentro y fuera y ponérselo difícil al entrenador", comentó Miquel, que abandonar un Lugo con aspiraciones de ascenso no le pesa: "Fue sorprendente en el momento en que ocurre todo, me pilló un poco desprevenido. Hace dos semanas no estaba pensando en dar el salto. Las oportunidades pasan y uno debe agarrarlas".

Tuvo palabras de agradecimiento para los lucenses. "Es una temporada histórica para el club y por eso quiero darle las gracias. Pero es que yo tenía la ambición de estar en Primera, quiero seguir mejorando", recordó el catalán, que admitió que habló con Luis Muñoz del club blanquiazul: "Solo tuvo palabras buenas, me dijo que me adaptaría rápidamente".

Aunque su puesta de largo se retrasó para esta semana, lleva el defensor varias sesiones ya con sus compañeros. De hecho, vio desde el banquillo el triunfo en Anoeta. "La ida fue espectacular y la vuelta, al haber ganado, todos muy contentos. Sumamos tres puntos para seguir metidos en esta lucha de salir del descenso", explicó de la experiencia. Días que le han servido para sentirse uno más. "Los compañeros desde el primer momento han sido espectaculares conmigo. La adaptación está siendo más rápida gracias a ellos, son cercanos y familiares. Se preocupan por lo que puedas necesitar", dijo, explicando después uno de los motivos que le llevó a decidirse: "Demichelis me puede ayudar mucho por su pasado. Quiero aprender todo lo posible".

Llega Miquel al Málaga en un momento de urgencias. "Por historia, no se merece estar donde está. No ha tenido muy buen arranque, pero confío plenamente en que se quiere cambiar el rumbo", reconoció el futbolista, que ve buen ambiente en el vestuario: "Los días han sido perfectos. Notas que el equipo está en una situación comprometida y complicada, pero la mentalidad es positiva. Se trabaja mucho en todos los entrenos".

En principio, viene para sumar un central más a la plantilla de Míchel, como reconoció el director deportivo. "No queríamos un parche para solventar la situación. Diego González está jugando muy bien ahí, pensamos que no era bueno cargar el lateral izquierdo porque en 20 días vuelven Ricca y Torres", comentó Husillos, que alabó las características del barcelonés: "Reúne todos los perfiles. Presente, futuro y un central zurdo de 1,90, que no es fácil encontrar en el mercado. Sorprenden sus ganas y estamos muy ilusionados".

No obstante, Miquel no cerró la puerta. "Donde puedo dar mi mayor ayuda es de central, pero no tengo ningún problema de adaptarme a todo lo que me propongan. De lateral he jugado en el pasado, pero de pivote no tanto. Siendo central también me puedo adaptar, aunque cambie un poco", remachó el defensor, que eligió el dorsal 2 para su nueva etapa como malaguista. Por ilusión no será.

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