La Fundación protege la Puerta 18 con su guardián

  • Andrés Perales da nombre desde ayer a la entrada de vehículos de La Rosaleda

Perales descubre su placa. Perales descubre su placa.

Perales descubre su placa. / M. H.

El Málaga rindió ayer homenaje a parte importante de la historia del Málaga, desde el CD al CF, Andrés Perales. El que fuera conductor del autobús del primer equipo durante más de 25 años desde que en 1966, Ernesto Pons, por aquel entonces entrenador del primer equipo, le colocara al frente del volante. Posteriormente fue conserje de La Rosaleda hasta 2010. Toda una vida de malaguismo que se materializó dando nombre a la Puerta 18, esa que tantas veces abrió y cerró.

Fue un acto cargado de emotividad por parte de Basti, que fue el encargado de presentarlo. Recordó alguna anécdota con Perales. "Yo no esperaba esto", decía el jiennense de nacimiento y malagueño por convicción. Estuvieron gran parte de los profesionales que compartieron vivencias con él. Desde Ben Barek, Antonio Benitez o Martín Aguilar, hasta Basti o Fernando Fernández Escribano. Estuvo también gran parte de su familia, con los siete hijos que se criaron en La Rosaleda y muchos de sus nietos.

"Llevo muchos años aquí, he criado a mis siete hijos. Se han portado todos muy bien conmigo, tanto jugadores como directivos", explicaba Andrés y recordaba: "Los recuerdos buenos eran cuando ganábamos. Nos íbamos por ahí. Lo pasábamos muy bien. Antes había más comunidad, más cachondeo. Los jugadores de ahora van más a los suyo".

También tomó la palabra una de sus hijas, Conchi, en nombre de toda la familia Perales. Agradecieron el acto y el trato a la directiva y particularmente al presidente Al-Thani.

Desde ayer, la Puerta 18 lleva el nombre de Andrés Perales, que sin tocar un balón con excelencia dio su vida y la de su familia al Málaga Club de Fútbol.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios