José se entrega al imposible

  • El técnico malaguista ofrece su discurso más apagado y habla de una posibilidad "muy remota" de permanencia

  • "Ya pocas alegrías podemos dar a la afición", lamenta el gaditano

José González repasa sus apuntes durante un entrenamiento del equipo. José González repasa sus apuntes durante un entrenamiento del equipo.

José González repasa sus apuntes durante un entrenamiento del equipo. / JAVIER ALBIÑANA

Consumada la derrota frente al Barcelona, Luis Hernández e Ignasi Miquel aparecieron por la zona mixta de La Rosaleda para introducir ya en el glosario malaguista un nuevo término: resignación. En afición, plantilla y también entrenador, que ayer se sentaba en sala de prensa para ofrecer su discurso más apagado. Llega el Celta y, más que pensar en la permanencia, José González ya habla de profesionalidad. Parece entregado a la realidad.

La victoria del Levante este viernes ante el Éibar ha terminado definitivamente con ese atisbo de esperanza que podía aún quedar. Ya no hay más Cádiz de los milagros. "La cosa está más complicada que estaba ayer [el viernes] por la tarde, evidentemente. Con 11 puntos también estaba muy difícil, pero hemos preparado la semana como siempre, con la máxima profesionalidad, para intentar ganar", explicaba el técnico, que da casi por extintas las opciones del equipo: "Cambia en el estado anímico lógicamente, porque se escapa una posibilidad que ya era muy remota. Pero nos centramos en nuestro trabajo".

Insiste José en la dificultad, en la quimera que es salir del pozo, pero al menos apela como hacía Iturra a la dignidad del grupo. Lo que queda es salvar el día a día lo mejor posible: "Cada partido lo preparamos igual y así va a seguir siendo hasta final de Liga. Es difícil enjugar 14 puntos faltando lo que queda, pero yo pienso en el Celta, en hacer un buen partido y traer tres puntos". "Ya pocas alegrías le podemos dar a nuestra afición", añadía de forma lapidaria.

Con este discurso derrotista y el lamentable bagaje que lleva a sus espaldas -2 puntos de 27 posibles, los peores números de un entrenador en la historia del Málaga- es de lógica que se le cuestione por su puesto. En el club no se plantean por lo pronto su salida y el gaditano tampoco quiere oír de ello. Se le preguntó si seguiría pase lo que pase y su respuesta fue clara y concisa: "Claro que sí, yo he venido aquí a trabajar".

Dada la situación, algún sector de la afición siente que el equipo podría dejar de contar con aquellos que no vayan a seguir la próxima temporada y dar sitio a jugadores de la cantera. No entiende el preparador malaguista que esta pueda ser una buena experiencia para los chavales. "Tenemos buenos jugadores jóvenes jugando cedidos en Segunda, compitiendo por logros, algo que es importante para ellos. Después tenemos un filial que lleva una temporada más que buena que persigue un objetivo", sentencia, e incluso duda que puedan mejorar lo presente en una dinámica tan negativa: "Después, está por ver si jugar con jugadores jóvenes permite elevar el nivel de rendimiento del equipo o bajarlo. No creo que sea el mejor aprendizaje sumar minutos en Primera sufriendo". Así, José desecha la idea y dice querer sólo a los mejores que tiene ahora mismo disponibles: "En estos momentos, me centro en exclusivamente en competir al más alto rendimiento que pueda dar el equipo, esa es la intención".

Esa resignación de la que se ha contagiado todo el entorno hace que se piense más a largo plazo, pero sucede que hoy hay partido ante un Celta contra el que se logró el primer triunfo de los tres de esta temporada. No será sencillo repetir la gesta, analiza el técnico: "Es un equipo que tiene muchísimo fútbol, domina el balón en todos los encuentros contra rivales de mitad de tabla hacia abajo. Tiene un potencial goleador importante, pero también encaja goles, ese es uno de sus problemas".

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