Míchel se aferra a su argumento

  • El técnico vuelve a justificar su continuidad: "Lo pasé muy mal en verano y en las primeras ocho jornadas para irme ahora". Lamenta la suerte: "Siempre pasa algo en contra de nosotros"

Míchel contempla el partido. Míchel contempla el partido.

Míchel contempla el partido. / Efe

La temporada del Málaga es un bucle y nada se libra de entrar en él. Tampoco las ruedas de prensa, donde Míchel ha vuelto ya muchas veces sobre sus palabras. Los datos hablan. Es la peor primera vuelta que firma un equipo que mantiene a su entrenador desde los años 50 -Pedro Martín dixit-. Y por tanto al técnico le tocó defender su puesto apelando al verano y su honestidad. "No me rindo jamás aunque los nubarrones siempre estén encima de un entrenador cuando no gana. Soy así, lo pasé muy mal en verano y en las ocho primeras jornadas para irme ahora", aseguraba ayer en el Coliseum.

A colación del verano, Míchel aprovechaba para sacar las uñas. "Insisto en que la propiedad está teniendo mucha paciencia, pero yo también la he estado teniendo. Tenían motivos en lo deportivo contra el entrenador para decidir. En los primeros ocho partidos se consiguieron cero puntos. Estaba Arnau y no decidió, ahora Husillos también está para tomar esa decisión y yo no tengo nada que decir", apeló.

Sobre el partido, el guión también es conocido. Míchel se lamentó por la mala suerte del equipo, como ya hiciera muchas veces en esas primeras ocho jornadas de las que hablaba: "Es dfícil valorar la sensación anímica de los jugadores porque todo es negativo para ellos. Todo. Se esfuercen, jueguen bien o mal, el resultado nunca nos obedece y siempre pasa algo en contra de nosotros, porque de la misma manera que nosotros nos equivocamos en el marcaje del gol, es cierto que el Getafe también se equivoca un par de veces y en esos casos el portero la para o no marcamos. Eso se viene repitiendo y es difícil de aceptar, principalmente para el entrenador que aparece siempre como el principal responsable de la situación, y eso es normal".

El madrileño describía que el equipo es "incapaz de cerrar un partido, de mantenerlo". Pese a insistir en detalles, se falla en ellos: "Habíamos incidido bastante en el balón parado y eso nos ha costado el partido. Necesitábamos mucho los puntos, son demasiadas derrotas, sensaciones de tensión, de desánimo que son normales con los resultados que estamos teniendo". Aun así defiende a los jugadores, de los que indica que "lo bueno que puedo decir de ellos es que hacen lo que pueden, compiten, pero cualquier desatención se convierte en losa y son demasiadas". Además, apunta a la edad como factor para que la cuesta se haga más grande: "Esto es difícil de entender para ellos. Son jóvenes y no están preparados para este tipo de situaciones".

Míchel insiste en mostrar una figura de firmeza y temple. Es su deber, indica volviendo a su argumento principal: "Para mí ha sido un verano muy duro y después hemos tenido ocho jornadas sin puntuar. Ha sido tremendo, pero yo no puedo permitir que me llegue el desánimo. Hago el trabajo lo mejor que puedo, pero anímicamente tengo que ser un tutor, un padre para los jugadores. Que en una situación complicada vean que el entrenador es el más animado y el que más ganas tiene de trabajar es bueno, menos se tienen que parar ellos. Mi responsabilidad es tener a los 25 o 26 animados dentro de lo que cabe".

Así las cosas, dice no tener muchas más respuestas. Lo único, seguir adelante: "No sé lo que puede hacer un entrenador en estas situaciones. Cada uno tendrá su método pero nosotros lo que hacemos es trabajar, animarles, intentar estar en los detalles. Habíamos puesto mucha atención en el balón parado porque somos muy metódicos en eso. Lo único que se puede hacer es seguir trabajando. Preparamos el partido bastante bien, teníamos bastante ilusión, pero lo único es seguir trabajando y no dejar que lo sjugadores se caigan. Responden en base a lo que les pedimos y eso es de agradecer en una situación tan delicada".

Sobre fichajes se muestra contento con lo firmado hasta ahora, pero les pide una adaptación inmediata. "Los jugadores que vienen dan sensación de mejora, pero estamos lejos de lo que queremos", asegura. Y es que el tiempo apremia: "Durante estas semanas seguirán viniendo jugadores, pero estamos a contrarreloj. No solo para adaptar los nuevos, sino para que los que están ya muestren que pueden dar un salto, pero estamos tan apurados que no tenemos tiempo".

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