La Rosaleda, tres veces juez

  • El coliseo blanquiazul ha sido tierra hostil en las dos Ligas decididas en él

  • El Real Madrid se vuelve a someter a la voluntad del Málaga

  • Sudor y sangre para que el Valencia ganara el título

Jesús Gámez celebra la permanencia en 2010 ante el Real Madrid. Jesús Gámez celebra la permanencia en 2010 ante el Real Madrid.

Jesús Gámez celebra la permanencia en 2010 ante el Real Madrid. / JORGE GUERRERO / EFE

Málaga no es territorio cómodo para las situaciones más extremas. Aprieta y compite. Y sólo una vez, con mucho sufrimiento, fue escenario para el canto del alirón. Se lo pueden decir al Valencia de Rafa Benítez. En La Rosaleda tuvo el consuelo de las finales europeas en un proyecto memorable para la capital del Turia. Aquella fue la primera vez que un equipo visitaba el coliseo blanquiazul en busca del título. Y mañana será la tercera ocasión que el césped costasoleño se convierta en juez de la Liga.

El 5 de mayo de 2002, jornada 37, aterrizó el Valencia de los Pellegrino, Baraja, Albelda, Aimar, Carew o Fabio Aurelio. También de Rufete, de visita ya como ex blanquiazul. En ese Málaga convivían los grandes. Contreras, Josemi, Gato Romero, Musampa o la doble D (Darío Silva y Dely Valdés), a las puertas de Europa, antes de conquistar la Intertoto.

El equipo que dirigía el mítico Joaquín Peiró vendió carísima su piel. Mordió desde el inicio y atenazó al Valencia, con una semana más de margen para hacerse con el título sobre Deportivo y Real Madrid. Pellegrino tuvo que sacar bajo palos un mano a mano que empujaba Dely mientras Baraja y Aimar sufrían con Romero y Miguel Ángel. Tuvo que ser la testa salvadora del Ratón Ayala la que pusiera el 0-1 en un córner. Fabio Aurelio hizo el segundo, anulado y finalmente otorgado por Pérez Burrull, para dar la tranquilidad y el título a los de Benítez.

La última conocida venía en una situación un tanto diferente. Mucho más dramática. Marcada a fuego en la leyenda de Duda como malaguista, autor material de una salvación desde la jornada 1 a la 38. 16 de mayo de 2010, mismo rival de mañana. El Real Madrid de Pellegrini, en esa ocasión, no dependía de sí mismo. Andaba atento al resultado del Barcelona-Valladolid en el Camp Nou, pero el verdadero foco lo tenía un Málaga en las últimas. Aquel fue uno de los días más felices que se recuerdan por Martiricos, que cantó como suyo el gol del entonces valencianista Alexis al Tenerife. El taconazo de Caicedo y la puntera del portugués amargaron el primer capítulo de Cristiano Ronaldo, Benzema o Kaká en el Bernabéu. Más si cabe con el 4-0 culé. El chileno saldría por la puerta de atrás para meses más tarde recalar en una Rosaleda que vuelve a ser juez.

Lo será, además, recordando que delante no tiene precisamente a un amigo. Que el Real Madrid, por algún motivo que aún se desconoce, fue causante del descenso blanquiazul en 1985. Con Murcia y Elche en el pozo, empatar con el Betis -así fue, 1-1- era suficiente para mantener la categoría. Valladolid y Hércules eran los otros dos en liza ante rivales de mucha más entidad. Fueron a Sevilla y al Bernabéu, y en extraña coincidencia se llevaron sus choques (0-2 y 0-1) para que la élite diera un portazo en las narices al CD Málaga. De ahí no levantó cabeza hasta ser el club que hoy es. El que mañana puede dar la campanada.

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