Por ahora no hay solución

Por ahora no hay solución Por ahora no hay solución

Por ahora no hay solución

Por el momento, no hay solución. Este Málaga no encuentra el camino para salir del laberinto, y lo peor es que cada vez se le hace más de noche y la confianza brilla por su ausencia. El equipo necesita resultados para ganar confianza y viceversa, y el míster lo ha probado casi todo menos poner a Roberto -el jugador más en forma- de delantero...

El Leganés, un club en clara línea ascendente, visitaba La Rosaleda. Un rival a la altura de lo que debe ser este Málaga. El conjunto de Míchel comenzó con una marcha más, dominando y siendo rápido en circulación y transición, tenía buena pinta. Rolan y Peñaranda eran los protagonistas; el venezolano dio señales de que puede ser el delantero que deslumbró en su paso por Granada. Algún tiro lejano avisaba a un buen Cuéllar. Y la mejor ocasión llegó en una triangulación que dejaba a Rolan bien perfilado para el disparo, pero el balón se estrelló en la madera tras tocar el meta en lo que sería la ocasión más importante de los malaguistas.

El Leganés utilizaba sus armas: el balón parado y el juego directo. En este segundo aspecto encontró a un viejo conocido de la afición Amrabat. El holandés le dio la tarde a Baysse dando un auténtico recital de cómo escaparse en la gran mayoría de acciones de ataque. En una clara oportunidad a pase de El Zhar, se plantó ante Roberto, pero el meta le desbarató la ocasión.

En el segundo tiempo, el guión cambió, el Leganés salió más enchufado, y consiguió así el dominio del juego. El Málaga se llevaría un nuevo varapalo, en una falta lateral que acabó en gol de Pires, aunque en clara posición ilegal. El tanto acabó por desesperar a los de Míchel, que entraron en una rueda de desesperación y precipitación de la que no supieron salir.

El Málaga no encontraba las ocasiones ni el juego para hacer frente a un Leganés muy organizado. No solo no sufría sino que se permitió el lujo de hacer un segundo en una transición perfecta y rápida finalizada por Szymanowski.

El resto de partido fue un vía crucis; la autoexpulsión por desesperación de Recio dejó en clara evidencia el sentir de la plantilla. Ahora toca visitar el Camp Nou, donde se puede obrar el milagro que saque a este Málaga de la UCI o, por el contrario, se le gaste una fecha más.

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