Cinco años cuesta abajo

  • Se cumple un lustro de la dolorosa derrota en el Signal Iduna Park ante el Dortmund (3-2)

  • Aquella noche comenzó a desmoronarse el Málaga hasta hoy, a un paso del abismo

El 9 de abril es un mal día para cualquier malaguista. Es un día en el que se reabren cicatrices que durante 364 días se han ido cerrando para volver a quebrarse una vez más cada 9 de abril. Se cumplen cinco años de la dolorosísima derrota que sufrió el Málaga en el Signal Iduna Park en los cuartos de final de la Champions League. Fue un cruel el cómo, cómo ocurrió todo en un descuento de pesadilla, con un error grotesco de un tal Craig Thomson, que no quiso ver un doble fuera de juego en el 3-2 que consumó Santana. En dos minutos, Reus y el espigado central lograron dar la vuelta al marcador tras los goles de Joaquín, Eliseu y Lewandowski (1-2).

Pocos días el júbilo fue tal como malaguista. Ese recorte de Joaquín en el borde del área que dejó sentado a Schmelzer y su disparo mordido que se coló por el palo izquierdo de Weidenfeller. Las paradas que durante todo el partido fue acumulando Caballero. El pase de Isco a la espalda de Santana para Baptista, que cedía para Eliseu que lograba el 1-2 en el 83'. Éxtasis. Fue el punto más algido que alcanzó el Málaga en su historia. Y todo se vino abajo. Aquel día, todo empezó a desmoronarse. No tardaron en volar los Isco, Joaquín, Demichelis, Toulalan, Saviola, Julio Baptista o Iturra... También un Manuel Pellegrini que reconoció recientemente que "si hubiera tenido un proyecto ordenado habría seguido". Era el principio.

Cinco años después, lo que comenzó a desquebrajarse aquel día, culmina con una temporada que acumula todos los errores habidos y por haber. La Champions League y el éxito que alcanzó el Málaga fue un espejismo, uno dulce y preciado, pero algo irreal. Estos últimos años las malas decisiones se han ido sucediendo y han calado en mayor o medida. Supervivencia es el guión de un club que rozó el cielo. Y jugar con ella ha sido peligroso siempre y, este año, todos los errores han llevado al mismo lugar.

Los vaivenes de Al Thani y las erróneas decisiones de las personas de confianza en las que delegó son el germen que ha ido creciendo estos últimos años. De hecho, estos días se han hecho eco de la situación del club medios internacionales como France Football y L'Equipe, los dos medios deportivos más importantes de Francia, donde compite el PSG de Al-Khelaifi. "Hace cinco años, el Málaga jugó los cuartos de final de la Liga de Campeones con Caballero, Demichelis, Toulalan, Joaquin o Isco. Pero los boquerones viven una profunda crisis desde hace varios años. Una situación que su dueño, Sheikh Abdullah bin Nasser Al-Thani, no asume", relatan, señalando al presidente del club como el culpable de la situación actual. Un presidente que no está. El catarí lleva en su país desde mayo y no termina de visualizar la verdadera realidad que vive hoy el club.

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