El caos de Al-Thani

  • Su gestión 'tuitera' e impulsiva y con decisiones ajenas al proyecto crean un clima de tensión

  • Ha usurpado y ninguneado el rol de Arnau, está en guerra con Míchel y no reinvierte las ventas

El Málaga está en crisis. Y no precisamente por las tres derrotas ligueras, que en parte son consecuencia de un problema de mayor calado, sino por cuestiones que trascienden el césped y se encierran en despachos. Despachos que no están en La Rosaleda, sino en Catar. La manera sui géneris de presidir la entidad por parte de Abdullah Al-Thani hace tiempo que abandonó la anécdota para convertirse en un problema que complica el día a día. Su caótica forma de conducir el club ha tenido más afectación que nunca en la rama deportiva y ahora mismo existe una fractura interna importante con evidencias de hartazgo en la afición, que de manera mayoritaria clamó contra su gestión tras la derrota contra Las Palmas por 1-3.

El último botón es uno de tantos, pero muy evidente de que el dueño del Málaga se mueve por segmentos de preocupación muy diferentes a los de trabajadores y afición. Cuando cundía una lógica inquietud tras no sumar punto alguno en un tramo muy amable de calendario -ahora aguardan, consecutivamente, Atlético, Valencia, Athletic y Sevilla, tres de ellos fuera de casa-, la obsesión de la propiedad estribaba en convocar una rueda de prensa ayer para explicar los motivos de por qué se fue Pablo Fornals. Ya en la presentación de Cecchini, Francesc Arnau, director deportivo, dio la versión de los hechos, dejando manifiestamente claro que el jugador rehusó aceptar las varias propuestas de mejora que se le habían ofrecido. Además, para hoy estaba previsto que el catalán compareciera para hacer la habitual comparecencia para explicar todo lo ocurrido en el mercado veraniego de fichajes, pero aun así insistió en que ayer se hablara de Fornals. Pese a que tampoco vendría a tranquilizar a los abonados por el mal inicio liguero. Y todo en una conferencia sin ningún representante de la propiedad presente y con Arnau defendiendo la tesis, cuando hasta hace pocos días Al-Thani usurpó sus funciones de director deportivo y le ninguneó públicamente.

De hecho, varios dirigentes intentaron disuadirle, sin éxito, de que dicha determinación no iba a reportar nada positivo ni nuevo. La última gota en el vaso de muchos de los trabajadores de La Rosaleda, que han llegado a un punto límite tras un verano lleno de decisiones contradictorias y alejadas del proyecto por parte de Al-Thani, que está intentando manejar el club a impulsos.

Y, por supuesto, la mayoría de ellas a golpe de Twitter. Como en sus injerencias en la planificación deportiva para traer a Rolón y casi a Facundo Quignón en un mercado que no estaba trabajando Arnau precisamente. El catalán, asimismo, además de soportar los ninguneos en las redes por parte del jeque, se ha quedado con varias operaciones de compraventa colgadas esperando una respuesta del presidente que no llegó. Hay quien le censura no haber presentado la dimisión por ello. Pero es que la ausencia de mensajes de respuesta por parte del presidente ha sido una tónica en verano. El propio Míchel confesó en El Transistor de Onda Cero que hace cuatro meses que no habla con el dueño.

Asesorado por personas que han ido apareciendo en su entorno, antes que oír a su propia gente, Al-Thani se ha ido distanciando de Arnau y Míchel en los últimos meses. Y los precedentes de otras temporadas con mala racha de resultados y amago de fractura social finalizaron con algunos despidos, cuestión que no descartan en las oficinas actualmente. No en vano, por la cabeza de más de uno ha pasado estos días la posibilidad de presentar la dimisión ante los volantazos que está dando Al-Thani, al que literalmente se le teme cuando se asoma por Twitter.

Más allá de conductas peculiares o que el jeque y sus hijos estén más tiempo fuera de Málaga que aquí -la presidente del Málaga CF Femenino, Hamyan Al-Thani, estuvo muy implicada en el día a día en las últimas semanas, aunque también se encuentra fuera en estos momentos-, lo realmente preocupante es la planificación deportiva, que ha dejado muchas lagunas este verano. En otras situaciones, sería Arnau el que estaría en primer plano teniendo que aguantar mayores críticas, si bien Al-Thani lo convirtió en mártir y derivó más el foco hacia otras cuestiones.

Justo cuando se cumple una década de continuidad en la élite, con la posibilidad de dar el ansiado salto de calidad como club, se produjo otra descapitalización dolorosa. Con la marcha de Camacho, Pablo Fornals -esta inesperada- y Sandro se perdió una columna vertebral importante de cara a continuar con las buenas sensaciones del final de la pasada temporada. 13, 12 y 6 millones, respectivamente, dejaron en caja -el Wolfsburgo podría pagar más adelante dos más en función de objetivos-. 31 millones en ingresos que contrastan frontalmente con la inversión hecha, unos 11 kilos, invertidos en la llegada de Roberto, Cenk Gönen, Borja Bastón, Cecchini, Rolón, Diego González, Kuzmanovic, Rolan y Juan Carlos -Andrés, Prieto, Baysse, Juan Carlos y Adrián llegaron a coste cero y Cifu regresó tras cesión-.

La afición ya se ha resignado a ver que no todo el dinero se reinvierte (este verano, en torno a 35%) y a oír que el cacareado límite salarial no da mucha tregua. Ayer mismo insistía Al-Thani en torno a esa idea. No obstante, cada temporada surge uno de los grandes enigmas acerca de qué coarta al Málaga en ese sentido. Y en dichas cábalas no se suele incluir los gastos que la familia Al-Thani genera a la entidad.

Según fuentes de LaLiga, los hijos del dueño estarían recibiendo en torno a un millón de euros de asignación anual. Amén de los gastos derivados de alquileres y viajes que hacen a lo largo del año a coste de la entidad de Martiricos. Estas mismas fuentes hablan de que dichas cantidades superarían los cuatro millones anuales. Extrapolado al vestuario, estaríamos hablando de los dos futbolistas mejor pagados del Málaga.

Cada verano se van algunos de los mejores jugadores de la campaña y los canteranos que van destacando tampoco están durando mucho, lo cual se va traduciendo en que la permanencia es el único objetivo real que se le puede pedir al plantel. Desde dentro del vestuario aseguran que se ha bajado un escalón con respecto al año anterior y que costará más trabajo sacar adelante la salvación.

Arnau no ha terminado de encontrar relevos de talla importante para el proyecto, más allá de los consolidados nombres del meta Roberto y de Borja Bastón, y ha quedado claro que se mueve en mercados muy reducidos y deposita demasiado peso en algún representante de su confianza.

En cuanto a Míchel, su halo de técnico milagro del año pasado ha quedado en un segundo plano. Varias de sus apariciones en rueda de prensa o entrevistas con medios han tenido más de mensaje hacia Al-Thani -quien le ha dado réplica y ha hecho más grande el globo- que de sacar partido a lo que tiene. El juego que se ha visto en las primeras jornadas es continuidad de los serios problemas evidenciados durante la pretemporada. Por el momento, el técnico madrileño no está sabiendo encontrar el modelo de juego, pues ha cambiado de sistema en reiteradas ocasiones, y se ha empecinado en poner a jugadores que no están al nivel -el caso de Adrián es el más flagrante-. Borja Bastón está aislado y desaprovechado y en la defensa los jugadores pasan de la grada a la titularidad y viceversa con insistencia. Las soluciones que ha buscado desde el banquillo, además, han sido casi siempre las mismas.

La situación no será fácil en las próximas semanas. El calendario se empina y Al-Thani sigue a su ritmo ajeno a la crisis real que tiene entre sus manos. La tensión en oficinas es patente y ya se sabe que todo parece más visibles cuando la pelota no entra y que el día a día es más llevadero con los buenos resultados. Sin embargo, ha llegado un punto en que las tres cabezas visibles del Málaga, el presidente, el director deportivo y el entrenador están señalados, y todo ello está cristalizando en cómo se desempeñan los jugadores sobre el verde.

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