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El fruto prohibido

  • El Málaga suma 16 partidos sin marcar en 23 jornadas y, por primera vez en su historia, cinco encuentros consecutivos en casa sin hacer gol

  • Acumula ocho jornadas seguidas sin ganar

Brown Ideye, en una acción del partido entre el Málaga y el Atlético de Madrid. Brown Ideye, en una acción del partido entre el Málaga y el Atlético de Madrid.

Brown Ideye, en una acción del partido entre el Málaga y el Atlético de Madrid. / marilú báez

El gol es el fruto prohibido. Es la respuesta, la cura. Es la solución a los males del fútbol. Y el Málaga no sabe dónde se encuentra. Ni con Míchel ni con José. Ni con Bastón ni con Ideye. Ni con Peñaranda ni con En-Nesyri. De las 23 jornadas ligueras que ha disputado el Málaga, no ha conseguido ver portería en 16 ocasiones. Las cifras siguen siendo escalofriantes cuando se llevan a La Rosaleda. Por primera vez en su historia en la máxima categoría, el conjunto malacitano ha estado cinco partidos consecutivos sin lograr una sola diana.

Lo peor de todo es que rascando en los partidos que ha jugado el Málaga, en muchos de ellos un solo gol habría dados pingües beneficios. Hasta nueve choques los ha perdido por la mínima, además de los cuatro empates que lleva hasta la fecha. Detalles en citas concretas que podrían haber variado el actual mapa clasificatorio.

No es casualidad que el Málaga sea colista. Para empezar, porque en La Rosaleda no ha conseguido blindarse, algo que le habría dado un poco de oxígeno. Ha dejado de marcar hasta en 15 ocasiones en casa, siendo el peor en este apartado estadístico de toda la categoría. Sus 14 goles los reparte entre los nueve firmados como local y los cinco que lleva como visitante.

El Málaga no es capaz de sumar un triunfo desde aquel esperanzador 0-2 en Anoeta del pasado 19 de noviembre. Desde entonces, dos meses y ocho partidos seguidos sin conocer la victoria (y dos escasos puntos). Con Míchel se perdió de manera consecutiva ante Betis, Alavés, Espanyol y Getafe. Con José se ha prolongado la mala racha con los empates ante Eibar y Girona y las últimas derrotas con Las Palmas y Atlético de Madrid.

Lo peor es que al Málaga no suelen atropellarle los rivales, lo que ha creado la falsa sensación de que le falta poco para cambiar la dinámica. Pero lo que muchos consideran eso, una dinámica, parece más bien su realidad. No se trata de una racha o una serie de casualidades que se dan la mano, es la consecuencia de una planificación pésima y una lenta y torpe capacidad de reacción que se traduce en que el Málaga es colista con 13 puntos.

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