Ningún gesto que invite a soñar

  • El Málaga tampoco da muetras de mejoría en el amistoso con el Hamburgo

  • Iturra jugó sus primeros minutos en esta nueva etapa

  • En-Nesyri, en la rampa de salida, marcó el 1-1

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Los sueños a veces se alimentan de intangibles, de las ganas que se apoderan de nosotros de encontrar un rayo de esperanza en la más absoluta oscuridad. Y hay que tener muchas ganas de soñar para seguir alimentando el del Málaga. Porque ni en los amistosos te lanza un guiño canalla que te haga pensar que mañana saldrá el sol y nos reiremos del pasado. Cayó con el Hamburgo como cae casi contra todo el mundo. No importa que haya puntos en juego o que se trate de un bolo.

Se puede jugar a enmascarar el resultado poniendo un rosario de excusas, alegando que no deja de ser un partido de entrenamiento. Eso colaba en verano, después de 17 jornadas y dos partidos de Copa del Rey, suena a pitorreo. La realidad es que no importa el once o el escenario. El Málaga -con el discurso agotado- sólo tiene una verdad y es la que está en el campo. El lunes le toca regresar a la competición. Ha tenido tiempo de madurar la situación y de tratar de rearmarse con lo que tiene y con lo que ha llegado hasta la fecha. Habrá que ver si sirve para que Míchel y los suyos demuestren solvencia.

Se estrenó (o se reestrenó, dado su currículo) Iturra en la segunda mitad, entrando con Miquel desde la reanudación. Primero con el batallón reserva y luego con los teóricos titulares salvo Recio. Poco o nada dejaron ver. De ellos se espera algo de contundencia, de presencia, de colmillo. Lo más que se puede decir es que no encajaron goles en sus 45 minutos. Por ser optimistas. Aunque también tuvo algo que ver Cenk Gönen, al que no se veía en un partido desde el verano y que está esperando una llamada de su agente para poner fin a su etapa en Martiricos. La vida.

La narración de la primera mitad es la de un partido de dos equipos muy limitados, torpones, pero que dentro de su desorden dejaron goles y ocasiones. Dentro de lo malo, algo de acción para agitar al público, que fue más numeroso en internet que en el Municipal de la Línea.

Los goles que encajó el Málaga retratan a los defensas y a los pivotes. Sobre todo el segundo, donde Kuzmanovic perdió un balón al estilo del partido contra el Athletic, incluido eso de quedarse en el suelo como el que ha recibido una falta.

Otros de los que podría tener que salir en este mercado invernal, En-Nesyri, fue el autor del 1-1. No sirvió más que para darse un gustazo, porque llevaba muchísimos meses sin mojar. El marroquí, que parecía que se iba a comer el mundo hace un par de veranos, es ahora un futbolista residual. Un caso más de muchos, de casi todos, que parecen peores de lo que son realmente.

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