Málaga C.F.

El infierno está a temperatura extrema

  • La exigencia de Segunda es altísima y un buen presupuesto no es garantía de nada

Imagen de un gol en el Almería - Cádiz de esta temporada. Imagen de un gol en el Almería - Cádiz de esta temporada.

Imagen de un gol en el Almería - Cádiz de esta temporada. / RAFAEL GONZÁLEZ

Cinco puntos entre Cádiz y Valladolid. De por medio, otros seis equipos y el play off en juego. Por delante, líder (Sporting) y segundo (Rayo) empatados con el Huesca al acecho, a solo tres puntos, buscando recuperar una plaza de ascenso directo que ha perdido después de varias semanas a la deriva cuando parecía enfilado hacia el título. Es la Segunda División española, una de las categorías más complicadas de Europa, y la que espera tristemente al Málaga la próxima temporada.

La entidad recibirá una cantidad entre 15 y 20 millones en concepto de ayuda para mitigar los efectos del descenso. Puede que el Málaga sea en unos meses el pez grande y no el pez chico, pero sucede que en la Liga 1|2|3 de poco sirven los presupuestos sin un trabajo fino. En Granada, donde a priori el proyecto apuntaba bien, ya han prescindido de Oltra -que de paso suena para el cuadro costasoleño- tras una racha negativa y llevan otras tres jornadas sin ganar. Por tanto imaginar un paseo militar es llevarse a equívoco gravísimo.

La categoría de plata es el lugar donde compiten en su mayoría históricos dormitando. Oviedo, Zaragoza, Valladolid, Albacete o Tenerife suman ya muchas temporadas estancados en Segunda sin encontrar el empujón definitivo que los lleve arriba. Unos por economía, otros por incapacidad. Y a ellos se unen los que cayeron y buscan con ahínco regresar, como Sporting, Osasuna, Rayo o hasta un pujante Cádiz que resurge desde Segunda B; categoría a la que se fueron otrora equipos de élite, véanse Racing o Mallorca, nada menos.

15 capitales de provincia, dos filiales, cinco andaluces y una lucha encarnizada en la que se mira el euro al céntimo. El Levante de Muñiz subió como un tiro con un proyecto bien formado, jugadores propios y una primera vuelta de escándalo. Es el ejemplo a seguir, pero no es la norma habitual. A todo esto, no es el Málaga el único que desciende. Con él se irán Las Palmas -si pierde este fin de semana será el segundo en caer matemáticamente- y quizás Deportivo, a expensas de este esprint final de temporada en el que los granotas tienen muchos visos de permanencia.

La categoría que se encontrará el Málaga no tiene nada que ver con la entonces Liga BBVA -el patrocinio pasaría al año siguiente a Primera y Segunda quedaría como Liga Adelante-. Diez años se dicen pronto, pero entonces solo ascendían los tres primeros de forma directa sin necesidad de liguilla de ascenso. Llegó el equipo desfondado a ese tramo final, lo salvaron sus siete victorias de arranque -seis en Liga, una en Copa-, y ahora meterse en play off es una lotería. Que se lo digan precisamente a Las Palmas y sobre todo al Córdoba.

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