La maldición de Samu Casado

Samu Casado ataja un balón en un entrenamiento. Samu Casado ataja un balón en un entrenamiento.

Samu Casado ataja un balón en un entrenamiento. / javier albiñana

En los informes de la Academia a Samu Casado se le tiene como un proyecto de portero del primer equipo. El accitano llegó en edad cadete a la cantera malaguista. Allí ya conquistó la Copa Coca-Cola, oficioso campeonato de España cadete, en un equipo de la gran generación de 1997 que ya despuntaba: Ontiveros, Luis Muñoz, Kuki Zalazar y algunos que ya dejaron el club como Arturo Segado o un Brahim Díaz que aún en edad infantil ya brillaba con jugadores mayores. Después saldría campeona de España, con algún refuerzo como En-Nesyri, en categoría juvenil también.

Casado se entrena habitualmente con el primer equipo desde la pretemporada y jugaba con el filial. La pasada campaña fue operado de una luxación en el codo que le obligó a estar parado en el primer semestre de 2017. Tras realizar la pretemporada y volver a coger sensaciones, la pasada semana se produjo un esguince de tobillo de grado II, con cierta importancia. Las pruebas que se le hicieron detectaron algún problema mayor en su articulación derecha y mañana será operado para subsanarlo. Hasta entrado 2018 no podrá contar con él Manel Ruano. El que fuera héroe en las finales cadete y juvenil no tiene suerte.

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