jonathan rodríguez menéndez. jugador del málaga cf

"Me mató lo del Sporting; necesitaba una palmadita en la espalda y no la tuve"

  • Jony rompe su silencio y demuestra haber pasado página pese a haberlo pasado mal: "Pasé un mes y medio o dos complicados, la cabeza no me iba, pero ahora estoy a pleno rendimiento"

"Me mató lo del Sporting; necesitaba una palmadita en la espalda y no la tuve" "Me mató lo del Sporting; necesitaba una palmadita en la espalda y no la tuve"

"Me mató lo del Sporting; necesitaba una palmadita en la espalda y no la tuve"

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El 6 de noviembre hundió a Jony. Debía ser el partido más especial de su vida y fue el peor. Se dio un tiempo de silencio que al fin rompe. Se le ve recompuesto, con muchas ganas y un poso que deja claro su borrón y cuenta nueva: no pronuncia el nombre de Juande durante la entrevista. Lo que ahora transmite es ganas de comerse el mundo por la banda izquierda.

-¿Cómo va su adaptación?

-Muy bien, también gracias a los compañeros y al clima. Estoy encantado.

-¿Le recuerda Málaga a Gijón?

-Sí. Málaga capital la puedes conocer en un día. Me gusta mucho el centro y pasear por ahí con mi novia o enseñársela a mis familiares o amigos cuando vienen. La calle Larios me recuerda un poco a la calle Corrida, la del centro de Gijón, porque están todas las tiendas. Es verdad que calle Larios es más grande y más bonita en Navidad. Pero sí que me recuerda a Gijón por el tránsito de gente y porque el año pasado vivía por allí.

-Goitia decía que aquí echaba de menos la lluvia del País Vasco.

-Este año ha llovido más de la cuenta. Me encanta el sol, pero es verdad que después de muchos días se agradece algo de lluvia. A la naturaleza de aquí le viene bien y a mí por recordar mi tierra. Pero dentro de un mes ya puedes estar en pantalón corto y eso allí es impensable.

-¿Ya tiene su rincón para comer buena comida asturiana?

-El Rincón Asturiano, en Arroyo de la Miel. Me lo recomendó Chory, al que le gusta la sidra y la fabada. Estoy esperando a que vengan mis padres en dos semanas para llevarlos y probarlo.

-¿Tiene la sidra alguna prohibición específica para el futbolista?

-Soy muy asturiano pero no me da por la sidra. Me puedo tomar uno o dos culines, pero, si tengo que tomar algo, prefiero una cerveza o una copa de vino. Es que mi pueblo [Cangas del Narcea] es de viñas, se hace vino de cosecha y no tanto sidra. Mi abuelo antes hacía vino, pero vendió las viñas. No acabaré como Iniesta [risas].

-¿Torron ha sido de gran ayuda?

-Torron a los asturianos nos mete en una burbuja y nos cuida bastante. Mi adaptación fue rápida y buena gracias a gente como él y mis compañeros del día a día.

-Y ahora tiene está Luis Hernández. El que estaba es el que suele arropar, pero a usted le ha venido muy bien su fichaje, ¿no es cierto?

-Sí. Le dije que venía a lo hacía a un sitio espectacular, que la calidad de vida era muy buena, que en lo deportivo había un proyecto a corto-medio plazo muy bonito con gente joven. Le hablé bien porque no tengo ninguna palabra mala del club, de la ciudad ni de la afición. Intenté ayudarle con dónde vivir, los colegios, restaurantes y demás. Pero a mí también me ha venido muy bien porque no estaba en un momento fácil, y él convivió conmigo cuatro años, me conoce, yo a él y hay veces que necesitas esa conversación para sacar algo fuera. Tengo a muchos compañeros para eso, pero él llevaba mucho tiempo conmigo y se agradece.

-¿Le está costando el hecho de pasar de ser líder en el Sporting a uno más aquí?

-Lo llevo bien. Digamos que era uno de los líderes del Sporting porque me gusta coger responsabilidad y tirar del carro. En el Sporting lo hice el año de Segunda, tenía la confianza del entrenador, de los compañeros, la afición de mi lado, que me seguía aplaudiendo aunque tuviera un día malo. Y yo sabía que cuando llegara aquí no iba a ser el mismo Jony que el del Sporting porque es obvio. En otro equipo eres uno más y ser un líder te lo tienes que ganar en el campo. Empecé jugando, estaba contento con mi rendimiento, pero el equipo no funcionaba. Luego pasó lo que pasó el día del Sporting y eso, sicológicamente, me mató. Pasé un mes y medio o dos meses complicados. No tenía confianza en mí, la cabeza no me iba. Esto está siendo una temporada de aprendizaje y madurez para mi fútbol. Ahora estoy a pleno rendimiento intentando cambiar la opinión del Gato. Está apostando por otros jugadores y yo tengo que esperar la oportunidad para, cuando llegue, aprovechar.

-¿No era demasiado joven para tomar tanta responsabilidad?

-A mí me gustan los jugadores con personalidad y serlo. Quizá no tendría que haber cogido esa responsabilidad en el Sporting cuando acababa de debutar en Segunda, pero soy así. Lo llevo conmigo desde chiquitito.

-Quedó clara su personalidad cuando fue parte activa de salvar al Sporting y ya se sabía que había firmado con el Málaga.

-Encima se especuló cuando aún no era cierto. El equipo estaba en un mal momento, no salía nada. Y eso me hizo mucho daño, pero a la vez más fuerte, más maduro. Sabía que tenía que abstraerme, mirar por mí, mis compañeros y a la afición que me apoyaba. Pero jugaba en mi equipo, eso te da ese plus para hacerlo bien. Remando en la misma dirección conseguimos el mismo objetivo, que era muy complicado y no dependía de nosotros.

-¿Le afectó pasar del trato tan especial con Abelardo a uno más frío con Juande Ramos?

-Sí. El Pitu fue jugador, sabe por los momentos que pasa un jugador, cuándo hay que darle cariño, cuándo caña, cuándo escuchar. Tener a la mayoría del vestuario contento es muy difícil, pero el Pitu lo tenía y eso nos hizo ascender a Primera y mantenernos. Él y su cuerpo técnico hicieron un trabajo magnífico en lo deportivo y lo sicológico. En cuanto veían que decaías ahí estaban para abrirte la puerta y darte la inyección de moral que necesitabas.

-¿Se parece el trato con el Gato al de Abelardo?

-Sí. Gato también fue jugador. Mantenemos esa relación de guasa de cuando era ayudante, aunque con el respeto de saber que es nuestro entrenador. Él también habla contigo. Eso es lo que necesitan los jugadores y que en ciertos momentos de la temporada no teníamos. Puede parecer una tontería, pero eso a los jugadores en ciertos momentos nos ayuda muchísimo.

-El fútbol es un mundo de una semana a otra. Su mundo ahora mismo son 15 minutos muy buenos en Villarreal. ¿Ha vuelto Jony?

-Ahora tengo que aprovechar cada minuto al máximo. Me gustaría tener una oportunidad desde el principio y continuidad de partidos para demostrar que puedo estar en el once. Pero eso no depende de mí. Si me dan un minuto, lo aprovecharé a muerte. Y si me dan 30 segundos, a aprovecharlos a muerte. Intentaré hacer mi juego. A veces sales al campo , el partido tiene un ritmo y te tienes que adaptar. Sin embargo, saliendo de inicio yo puedo darle ese ritmo al partido, porque me gusta atacar, ser constante, ir al lateral a driblarlo, y eso a veces cuando entras no lo puedes hacer porque tus compañeros llevan el desgaste de 70-80 minutos y no están para llegar arriba. Tienes que adaptarte y a veces no puedes exhibir tu fútbol en ese momento.

-En dos ratos que ha jugado por la derecha se le ha visto jugar bien. ¿Casualidad?

-Casi siempre he jugado por la izquierda, me cuesta algo más la derecha porque tengo los automatismos cogidos, pero me gustaría ser titular aunque fuese central. Por la izquierda también puedo salir hacia el medio, no me importa buscar tiro con la derecha o salir conduciendo por el centro. Igual hay más alternativas en la derecha pero al ser tan rápido y tener esos primeros metros explosivos, al lateral a veces no le da tiempo a cortar los centros entre la defensa y el portero y nuestros delanteros se pueden aprovechar.

-¿Es Ontiveros el Jony malagueño?

-Onti tiene un talento impresionante. Es muy joven y hay que cuidarlo. Ya sabemos lo que pasa muchas veces, das responsabilidad a gente muy joven y les puede pasar factura. Mucha gente no entiende que es un niño que acaba de debutar y no le puedes dar un peso como el del Málaga. Debe madurar y mejorar muchas cosas, pero talento y el desequilibrio los tiene. Hay que ser pacientes porque muchos jugadores se estropearon por darle la responsabilidad antes de tiempo. Si mentalmente no es fuerte, que lo es, puede pasar factura. Me veo reflejado un poco en él. A Onti se le está dando la oportunidad antes que a mí y él tiene que pelearlo, no puede bajarse de este carro, puede solucionar su vida y la de su familia y disfrutar de lo más que le gusta, que es el fútbol.

-¿Su carrera ha ido más rápida de la cuenta o según su curso?

-Creo que el fútbol es así. Si hubiera coincidido antes con Abelardo o yo hubiera tenido más madurez con 18 o 19 años me habría llegado la oportunidad antes. Pero es importante que haya un entrenador que apueste por ti, que te dé confianza. Lo hizo Abelardo y eso es clave. Puedes tener una cualidades muy buenas, pero si la cabeza no te va...

-¿Le ha escrito mucho el Pitu?

-Sí, fue mi entrenador, pero también es mi amigo. Siempre tuvimos buena relación. El año pasado a veces nos bastaba una mirada para entendernos, no hacía falta que me regañara cuando hacía algo mal. Para mí esto es una situación nueva, llevaba tres años siendo titular indiscutible, jugando casi 100 partidos y, claro, pasar de eso a no jugar nada es complicado. También tengo 25 años, soy maduro. El fútbol tiene estas fases pero estoy seguro de que revertiré la situación y acabaré siendo importante.

-¿Se dijo algo incierto la famosa noche contra el Sporting?

-Todos vieron mi cabreo. Por suerte, al entrenador el cambio le salió bien, pero a día de hoy todavía no sé el motivo ni una explicación sabiendo que era un partido especial para mí. Estaba en su derecho de hacer un cambio en ese minuto, pero también era marcar a un jugador. Hacerlo en un día así duele muchísimo. Para mí fue un punto de inflexión. Me fui a casa muy jodido. Se dijo que me fui antes y es verdad, pero cuando el árbitro sacó la tablilla del descuento, no antes, y lo hice porque quería evitar a la prensa. Me ibais a preguntar por eso y a 160 pulsaciones podría haber dicho algo de lo que me arrepintiera o tuviera sanción, así que quería evitarlo. Recibí palos por eso, pero si alguien de la afición se sintió ofendido pido perdón. Pero creo que es entendible que os quisiera evitar a vosotros [prensa] porque la pregunta estaba clarísima. Quise aislarme con mi familia. Esa semana fue trágica, por decirlo así. Tardé en recuperarme porque ahí mi situación cambió totalmente. Nadie vino a darme una explicación y nadie tenía por qué hacerlo, pero, como te decía, a veces los jugadores necesitamos esa palmadita en la espalda. Y yo no la tuve. Pero lo que no te mata te hace más fuerte.

-¿Qué le hace cambiar el chip?

-Con el paso del tiempo seguí dándole vueltas y mi situación no iba a cambiar. De nada servía comerme más la cabeza. Obviamente, si hubiera seguido el míster anterior no habría jugado. Incluso igual ni estaría aquí, porque cuando pierdes la confianza de un entrenador es tontería seguir en un sitio. Ahora está el Gato, me hizo saber que está muy contento con mi rendimiento, y yo espero mi oportunidad para salir como titular.

-¿Habla con Keko de la espina de que no hayan podido dar aún lo que se vislumbraba en verano?

-Sólo coincidimos los dos primeros partidos, con el equipo en rodaje y no adquiríamos los conceptos que el entrenador quería. Cuando el equipo no va es difícil demostrar cosas. Luego él tuvo la mala suerte de lesionarse. Está esa espinita de coincidir ambos y devolverle a la afición el cariño que nos dio al llegar.

-Si ustedes dos se enchufan, puede verse un fútbol atractivo.

-Somos verticales, rápidos, de ida y vuelta, y es más complicado encontrar ese tipo de jugadores. Como el equipo no cuajaba al principio y se lesionó, coincidimos poco. El otro día salió de inicio y yo tengo que esperar mi oportunidad. No queda otra.

-Aunque la primera temporada suele ser de transición, ¿queda tiempo para ver al mejor Jony?

-Obviamente, pero se necesita esa oportunidad y la continuidad. Tampoco se puede esperar que salga de titular un día y haga todo en un partido, porque es imposible. Eso lo hace solo un jugador, Messi, que para eso es el mejor del mundo. Los demás tenemos que ir agarrando confianza en partidos. La gente tiene muchas ganas de verme y unas expectativas altas, pero también debe saber que después de no jugar en La Rosaleda en Liga desde el 6 de noviembre, más ganas de hacerlo bien no las tiene nadie y que me hace falta continuidad para llegar a mi nivel.

-Y da tiempo a reengancharse a las posiciones arriba?

-Bueno, peores cosas se han visto. Si queremos ir hacia arriba tenemos desde este partido a finales de marzo para jugarnos la temporada entre comillas. De ver si miramos hacia arriba o tenemos que estar con los de abajo. Esta es nuestra Liga ahora, hay que ser realistas. Hay que despegar de ahí y eso pasa por ganar este lunes a Las Palmas.

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