Un partido muy descafeinado

No recuerdo visita más descafeinada de todo un Real Madrid a La Rosaleda. Los dos tienen la cabeza en otro lado. El Málaga vive desde la omisión de un futuro incierto y el Madrid se agarra a su clavo ardiendo llamado Champions League.

José introdujo un cambio de sistema aunque desde el comienzo los mandos de la nave eran para los blancos. El equipo de Zidane tenía a Isco. Quería ser protagonista de su fiesta y el partido giró en torno a él. Primero dio un pase de artista que lanzó Lucas por encima de Roberto. A la siguiente decidió marcar él. Fue una falta muy bien ejecutada en la que Roberto quizás anduvo algo lejos del ángulo. Antes el meta demostró ser una garantía haciéndole un paradón a Kovacic tras remate de cabeza. El Málaga sólo asomó en los últimos minutos, donde adelantó líneas y fueron a buscar a los blancos. Fruto de ello llegó una clara recuperación de Iturra a la que un buen Keylor desbarató la jugada del empate.

Tras el descanso, el Málaga dio un paso adelante aunque el Madrid respondía con la misma posesión y dominio, los blancos encontraron a un Benzema anulado como goleador pero experto en la distribución.

De hecho, una buena recuperación de Casemiro se convirtió en el segundo gol blanco, donde el francés propuso un rondo finalizado por Casemiro que empujó a gol. El Málaga no se desdibujó aunque en ningún momento creyó en sus opciones. Encontró el gol en un centro donde Rolan le ganó el balón al límite de la legalidad a Vallejo para acortar distancias al límite de la bocina.

Creo que debió haber sido una fiesta ya que sinceramente no sabemos cuándo los grandes clubes del mundo volverán a La Rosaleda.

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