Un pasado mejor

  • El peor Málaga de la década, ante el Villarreal de Javi Calleja, Samu Castillejo y Fornals

  • Los blanquiazules, prácticamente desahuciados, no ganan en casa desde el 19 de noviembre

No es que cualquier tiempo pasado nos parezca mejor, es que dado el dibujo actual de la Primera División y la realidad que ocupa el Málaga, es prácticamente imposible que sea peor. Hacía más de una década que no se veía los blanquiazules de esta manera. Ni en lo deportivo ni en lo institucional. Pero es lo que hay y la temporada avanza sin hacer prisioneros ni esperar a nadie.

Toca regresar a la competición después de una semana de tregua por los partidos de las selecciones, algo que también pilla cada vez más lejos a un Málaga debilitado en su estructura esencial, la que siempre le sustentó a pesar de los muchos vendavales. La plantilla tampoco es la que era, la que fue tantas otras temporadas, que hasta en épocas de faltas tenía algún elenco internacional, aunque fuese en países de menor calado. Hasta los que quedan con cierto aire de selección han bajado tanto sus prestaciones que ya no dan ni para eso.

De amarillo llegan tres hombres que han escrito bonitas páginas en la historia del Málaga (Asenjo sería el cuarto, pero su paso fue efímero) en distintas épocas, dejando a su vez ese toque nostálgico en las paredes y el césped de La Rosaleda en este primer día del mes de abril, que pronto nos dejará el quinto aniversario del robo de Dortmund.

Asoma una vez más Samu Castillejo su delgada figura. No deja de enviar mensajes de cariño y comprensión, quiere que todo el mundo tenga presente su malaguismo, que se comprenda que su profesionalidad, la que le obliga a dar su máximo por y para el Villarreal, no está reñida con el amor profeso que siente por un escudo que otros están manchando.

Habla desde el respeto y la devoción el bueno de Casti, que no hace tanto demostró que el Málaga debe cimentarse en su cantera. Derribó las puertas del primer equipo, le dio lo que tenía y salió por una cantidad de millones que el club necesitaba. Su mejor legado es un ejemplo del que algunos dirigentes no han sabido aprender nada.

Más reciente y dolorosa fue la salida de Fornals. Regresa por primera vez a La Rosaleda. Su marcha causó un gran vacío. Quizás porque era la única esperanza que les quedaba a los malaguistas tras las salidas de Sandro y Camacho, que veían venir este apocalipsis. Muchos siguen sin perdonarle. Pero habría que dirigir las iras, más aún, a quienes dilapidaron su legado de 12 millones de euros. Mientras estuvo lo dio todo y un poco más. Sin embargo, nadie vino detrás de Fornals porque algunos se empeñan en poner muros a la cantera mientras llenan los vestuarios de falsas promesas y viejas no-glorias.

El tercer regreso es el de Javi Calleja. Profesional intachable y deportista inteligente, dejó en Málaga el recuerdo de lo que debe venir de fuera. Futbolistas comprometidos y que honran su profesión en cada entrenamiento. Gente así, tan de club, tan de vestuario, tan de fútbol, son los que marcan las temporadas de la clase media. Son los que no te dejan caer cuando todo se tuerce. Ahora llega como jefe del Villarreal, progresando también desde la base hasta la cima. Hoy que otros dan calabazas al Málaga, conviene recordar que también se pueden formar entrenadores y que pueden ser tan válidos como los que vienen de fuera. El glamour y el nombre, mentiras del fútbol.

El Málaga recibe al Villarreal descolgado de la realidad de Primera y haciendo planes para un futuro incierto. Lo deportivo no preocupa a casi nadie. Lleva sin ganar desde el 19 de noviembre en La Rosaleda y aún no ha estallado en mil pedazos. Por eso algunos se pueden permitir vacaciones extra o entrenarse cuando les dé la gana.

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