Una sensación de insólita desgana

  • Actuación colectiva e individual desastrosa de los jugadores del Málaga

  • Primer suspenso absoluto

Una sensación de insólita desgana Una sensación de insólita desgana

Una sensación de insólita desgana

Después de 29 partidos oficiales, 27 de Liga y los dos de Copa del Rey contra el Numancia, el Málaga ha cuajado muy malas actuaciones y en muy diversas facetas del juego. Por eso lleva 13 puntos en la clasificación y apenas ha logrado 16 goles y recibido 43. Sin embargo, nunca, nunca, fue tan desastroso como ante el Leganés a nivel individual. Hasta en las derrotas más dolorosas, algún futbolista se salvaba de la quema. No es el caso.

Se pronunciaron todos los defectos de los jugadores blanquiazules, algunos ya con la cabeza en el futuro (lejos de Málaga, claro). Nunca tantos hombres a la vez mostraron una imagen de desidia e indolencia. Hasta José González, cuadriculado en su discurso postpartido, admitió que en Butarque estuvieron horribles.

Hasta la portería muestra cada vez menor fiabilidad. Y era de lo poco que mitigaba análisis feroces. El efecto contagio que sufrieron algunos futbolistas (Miquel, Iturra, En-Nesyri...) no hace más que confirmar que las teclas se han tocado mal. Luego están los hombres llamados a dar un salto de calidad, a marcar diferencias, como Diego Rolan. O como Alberto Bueno, que llegó como refuerzo estelar para el ataque y naufraga cada vez que sale al campo.

Y también Ricca, Rosales, Luis Hernández, Kuzmanovic... Los que debían ser la base del Málaga y restan más que suman.

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