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Un subidón y un mar de dudas tras estrenarse

  • El poso final de que el equipo está vivo y graves errores individuales se solapan para componer la moraleja

Míchel da instrucciones durante el partido. Míchel da instrucciones durante el partido.

Míchel da instrucciones durante el partido. / marilú báez

El Málaga pareció ganar al Athletic. Igualar un 1-3 en tres minutos y con un hombre menos no solo permitió sumar por primera vez esta temporada, también dejó el poso de que el equipo tiene más vida que puntos. Sin duda, un nuevo punto de arranque. Además, la comunión entre equipo y grada permitirá relajar el ambiente de trabajo estos días. El buen poso, no obstante, no puede dejar en la cuneta graves errores que taladraron al equipo durante el choque. La sensación que queda, de hecho, es que sin esos disparos al pie se podría haber festejado el primer triunfo del curso.

El cuadro de Míchel también abandonó el farolillo rojo, que moralmente es otro impulso. La permanencia aún queda a cuatro puntos, pero la dinámica desde la que se enfoca la situación será distinta. Ese subidón que dejó el amor propio para conseguir un punto será un gran caldo de cultivo para trabajar esta semana con la mente puesta en el Sánchez Pizjuán, donde se cerrará un tramo de calendario muy duro para dar paso a otro de contrastes, con partidos a priori más asequibles en casa y los complicados a domicilio.

Luis Hernández, el único de campo con todos los minutos, está en muy baja forma

Será un clima perfecto, aunque Míchel tendrá que tomar de nuevo decisiones importantes. Una es obligada, suplir en el once inicial a Kuzmanovic, por quien no habrá opción de alegaciones o apelación después de que el acta dejara claro que no hay resquicios legales en sus dos amarillas. En principio, el argentino Rolón es quien parte con más papeletas, aunque todo dependerá de la idea táctica con la que afrontará el choque el madrileño.

Hubo errores muy graves, otra vez, especialmente en la parcela defensiva, y urge arreglar esas fugas para evitar que haya que marcar al menos dos goles para intentar ganar un encuentro. No en vano, el Málaga ha encajado al menos un tanto en cada uno de los seis duelos disputados y lleva una media de más de dos por partido, una sangría con la que será difícil salir del pozo.

Uno de los problemas evidentes de Míchel es el estado de forma de Luis Hernández, el central al que consideraba más seguro para esta temporada. El madrileño ha vivido una semana horrible. Tanto, que al final los 18 puntos que recibió en el Wanda Metropolitano han sido el menor de sus males. Fallos importantes suyos, algunos tan infantiles como el saque de falta rápido que generó el 1-3 del Athletic, han costado caros. Ante Las Palmas o Valencia cometió equivocaciones similares que también finalizaron con el peor de los castigos. Los servicios médicos aseguran que la herida en la frente no le impedía jugar bien, por lo que su alarmante mala forma necesita solución, ya que es el único jugador de campo que ha disputado todos los minutos.

Otro quebradero de cabeza, aunque esté lo sufrirá más en el próximo partido en Martiricos, es Adrián. La paciencia de la afición con él se ha empezado a agotar, de hecho en los últimos dos choques caseros ha recibido pitos. Míchel mantiene una confianza inquebrantable en él, solo hay tres jugadores de campo que hayan disputado más minutos (Luis Hernández, Recio y Borja Bastón).

El propio entrenador, igualmente, sigue muy señalado por un grupo de aficionados y por otros no tanto. Aunque no hay temor alguno a su destitución de aquí al sábado, e incluso una derrota en Sevilla tampoco la garantizaría, sí que está sobre aviso y con poco margen de error en las próximas citas del equipo.

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