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Aguardiente artesanal de Jubrique, el pasado que vuelve por Navidad

  • Los vecinos siguen teniendo alambiques en sus casas y mantienen la tradición elaborar este licor

Dos participantes en el concurso para la elaboración de aguardiente de forma tradicional. Dos participantes en el concurso para la elaboración de aguardiente de forma tradicional.

Dos participantes en el concurso para la elaboración de aguardiente de forma tradicional. / m. h.

Jubrique, una pequeña localidad enclavada en el corazón del Valle del Genal, fue en el pasado uno de los grandes productores de aguardiente de Andalucía, alcanzando sus elaboraciones un gran prestigio. Los alambiques era numerosos y la maestría de sus elaboradores hacia el resto para crear una bebida espirituoso muy apreciada.

Con la llegada de la industrialización y las nuevas formas de producción este sector fue entrando en decadencia, aunque sus vecinos todavía conservan hoy algunos alambiques para la elaboración de este licor y cada año rememoran aquel glorioso pasado con un concurso en el que vuelven a producir anís de forma artesanal.

Manuel Márquez, participante del concurso que se volvió a organizar en la localidad, explicó que esta bebida se hace a partir del mosto, que se introduce en el alambique para su destilación, consiguiendo así alcohol de alta graduación. A continuación se pone la matalauva en el interior del alambique y se le añade el alcohol resultante para realizar una segunda destilación. En este punto es necesario desechar el primer licor y el último para aprovechar el que sale en mitad del proceso. Por último, sólo falta añadir agua para rebajar la graduación alcohólica y situarla en unos 40 grados. Para obtener un litro de aguardiente son necesarios alrededor de cinco litros de mosto para lograr la producción de un solo litro de aguardiente, como es conocido este licor en la zona.

Por otro lado, Diego Ruiz, miembro del jurado experto que se encargó de valorar los aguardientes presentados, admitió que la tarea de decidir qué aguardientes eran los merecedores de los premios fue muy complicada debido al alto nivel demostrado por los participantes. Como dato significativo, la mitad de los licores obtuvieron una valoración con un solo punto de diferencia. Ruiz comentó que, a la hora de calificar los aguardientes, el jurado tuvo en cuenta una serie de parámetros como son: la graduación alcohólica, que debía situarse en 40º con una tolerancia de error de 2º arriba o abajo, el color, el olor y el sabor.

El concurso, que busca mantener la tradición y que no se pierda la elaboración artesanal de aguardiente en Jubrique. contó con la presencia de varios jóvenes que acudían el al mismo por primera vez, un hecho que destacó el alcalde del municipio, David Sánchez, ya que hace pensar que las generaciones futuras mantendrán esta tradición.

En estos momentos sería complicado imaginarse aquel pasado vinculado al anís, ya que en el siglo XVIII unas tres cuartas partes de su territorio se encontraban cubiertas por viñedos de los que salía el necesario mosto, un espacio que hoy ocupan los bosques de castaños y pinares, que hacen que esta localidad se encuentre rodeada de una gran riqueza natural.

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