La campaña del corcho llega a su fin

  • Los municipios de Ronda y Cortes de la Frontera ingresarán cada uno unos 700.000 euros

  • La transformación en la zona sigue siendo un asunto pendiente de desarrollo

Un año más, como cada verano, la campaña de saca del corcho ha llevado a los montes de Ronda, Cortes de la Frontera y algunos municipios del Valle del Genal, a las cuadrillas de corcheros que se encargan de la extracción de este apreciado material, aunque la Serranía de Ronda no cuenta con empresas de transformación de envergadura y la gran mayoría de este producto suele termina en manos de firmas portuguesas dedicadas a la elaboración de diferentes productos de corcho.

En la comarca, tras el cierre hace años de la fábrica de producción de arandelas e corcho para tapones que existía en Cortes de la Frontera, el beneficio se centran en los jornales que se producen para la saca de las corchas en los municipios más vinculados a este producto, que todavía cuentan con corcheros y arrieros que cada año acuden al monte para realizar el trabajo.

Los jóvenes son mayoría en las cuadrillas, en las que también hay mujeres

A diferencia del pasado, las cuadrillas suelen estar formadas por personas jóvenes que han aprendido esta dura profesión y que en tiempos de crisis han encontrado en los trabajos forestales un refugio para salir adelante. De hecho, aunque siguen siendo minoría, también algunas mujeres jóvenes se han incorporado a este tipo de trabajos, como ha sido el caso del equipo contratado este año por el Ayuntamiento de Ronda, que contaba con dos mujeres entre sus integrantes, unas 14 personas.

Un trabajo que todos reconocen como "muy duro", pero que se ha convertido en un fuente de ingresos importante y en una de las campañas que estas cuadrillas tienen marcadas para logran ingresos para sus familias y en otros casos conseguir un dinero extraordinario que sumar a su actividad habitual, como es el caso de Tania Gutiérrez, que se dedica el resto del año a la taxidermia.

Otra de las mujeres que han realizado este trabajo este año, Rosana Acevedo, tiene en este trabajo una vía de ingresos para su familia, y es que su marido también se participó en la campaña de este año. En su caso son ya dos años los que lleva trabajando en el corcho como pesadora, un trabajo que se prolonga durante horas para poder acumular en los patios de almacenamiento el corcho que llega desde el monte y pesar cada una de las pilas que se hacen.

Mientras, en el interior del bosque el trabajo de hacheros y arrieros también es agotador, mucho más en un verano con temperaturas extremas, aunque cuentan con la cobertura de un tupido bosque que hace las mañanas algo más llevaderas. Ellos también tienen en 'las corchas', como se conoce a este trabajo en la zona, una vía de ingresos extra

Mientras tanto, los ayuntamientos de Cortes de la Frontera y Ronda, dos de los principales productores de la zona, ingresarán este año cantidades parecidas por la venta de su corcho, entre 600.000 y 700.000 euros, eso sí, en el caso rondeño la producción es menor pero suele venderlo más caro, ya que lo hace mediante subasta anual, mientras el Consistorio cortesano optó hace varios años por cerrar un acuerdo por varios años con una misma empresa. Eso sí, este año pedirá un adelanto para poder pagar 2 de las 6 nóminas que adeuda a sus empleados.

En el caso rondeño los ingresos de la venta del corcho es una de las mayores inyecciones económicas que reciben las arcas municipales si dejamos a un lado los impuestos y tasas, siendo un recurso propio.

Entre ambos municipios cuentan con unas 11.500 hectáreas de alcornocales, aunque todas pertenecen al término municipal de Cortes de la Frontera. Una cantidad que les permite gracias a las parcelaciones realizadas el poder contar todo los años con corcho, ya que una vez extraídas las corchas del tronco hay que esperar entre 8 y 10 años para volver a realizar la operación.

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