laliga santander | Getafe-Málaga

La eutanasia legal (1-0)

  • El Málaga sigue desangrándose camino de Segunda con la complicidad de jeque y director deportivo l Bordalás demostró a Míchel cómo se trabaja a un equipo de recursos justos

Un lance del partido. Un lance del partido.

Un lance del partido. / EFE

Hay veces que el sufrimiento hay que cortarlo. Por justicia, por caridad humana, por decencia. Habrá quien crea lo contrario, pero habría que ponerse en el pellejo de un enfermo terminal cuyos días están condenados a ser un horror constante. Pero la eutanasia no es legal, así que todo queda en debates. Unos legales, otros éticos. Así se desangra el Málaga, dando vergüenza ajena, siendo superado una y otra vez por cualquier equipito armado de Primera. O de Segunda, como aquel Numancia. Nadie tiene compasión. Ni los rivales ni los propios responsables del club, empezando por el presidente Al Thani y continuando por Mario Husillos. En el fútbol, visto esto, parece que sí es legal la eutanasia.
La complicidad de ambos está terminando de dar la puntilla a un Málaga que esperaba fichajes y con ellos en el campo es el mismo disparate que antes de que llegasen. Porque mantienen al timón a un entrenador que ya ha demostrado su intrascendencia.
A Míchel no le da vergüenza seguir en el cargo. Da la sinopsis de su película sin pasar a explicar la gran trama que asegura le ata a Martiricos. Y sigue recordando lo malo que es el jeque, que curiosamente es el presidente que le ha dejado sentarse en un banquillo en un panorama tan tétrico como el actual. Poco podría reprocharle por un despido. 11 de 57, clama al cielo. Si no llega a ser porque hay otro círculo de equipos del montón, ya sería casi oficialmente de Segunda. Pero mejor alimentar el monstruo que dar un paso valiente y dejar que un creyente queme las últimas naves.
A Míchel le dio un baño Bordalás. Como se lo dio Muñiz. Como se lo dio Mendilibar. Como se lo dio Garitano. Como se lo dio Machín. Como se lo dan casi todos los entrenadores por los que suspiran los malaguistas. No por que sean amantes del juego que muestran. A ellos también les gusta más la samba que trabajar. Es porque saben también que la plantilla es extremadamente limitada, que está descompensada y descompuesta. Leen una realidad (obvia) que otros parecen interesados en negar o esconder bajo artificios.La plantilla del Málaga no demuestra nivel, pero no puede ser que Jorge Molina, en el ocaso de su carrera, sea mejor que un Borja Bastón. Que Cala sea mejor que un Luis Hernández que fichó el campeón de la Premier. Que Amath sea mejor que Chory, Keko o el ya ex Jony. Que Damián sea mejor Rosales. No, no puede ser que todos sean peores de lo que han sido antes de llegar al Málaga. Tiene que haber algo más. A lo mejor en eso sí tiene cierta trascendencia el técnico, que sigue empeñado en contarnos que no se puede hacer más. Si es una cuestión de que lleguen más futbolistas, no hará más que confirmar que él simplemente es un alineador.
El Getafe ganó por una jugada a balón parado, sí, pero es que van 33 goles encajados en el área. 33. En el área. Y eso, también hay que decirlo, no es sólo culpa del entrenador. Aparte de estar mejor trabajado y de tener una idea válida para sus posibilidades, el Geta tiene un ejécito de hombres que mueren los unos por los otros, en la que no hay trincheras vacías nunca. En el Málaga apenas se ven sombras diluirse en el campo, batallas de uno contra tres, cuatro o cinco. La soledad de los inconscientes que salen disparados hacia el contrario ignorando que nada ni nadie les espera en retaguardia.
En el plan del Málaga sólo caben los imprevistos. Que Recio aparezca por el extremo izquierdo en la primera parte y por el derecho en la segunda para amenazar con sendos disparos. Que Adrián o Ricca cabeceen alguna falta lateral colgada al área con desesperación. Que salga el delantero que sea, llegando desde cualquier lugar, esperando que, esta vez sí, la invención dé frutos y no sea el experimento fallido número X. Porque el plan, si es que merece esas cuatro letras puestas en ese orden, es ese. Y si alguien quiere, que le compre la cinta a Míchel, pero es que aun así falta un cambio. Por soñar.

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