Nudo estratégico de la ciudad

  • El puente de Tetuán de la capital fue hasta la inauguración del de Armiñán en 1911 el único para atravesar el río Guadalmedina y el primero que permitió el tráfico de carros y vehículos

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Fue la primera comunicación directa entre la Alameda Principal y el barrio del Perchel, y el primer puente de la ciudad que permitía el tráfico de carros y vehículos. Y único en la capital malagueña hasta la inauguración del puente de Armiñán en 1911. El puente de Tetuán llegó a ser en su época un nudo estratégico en las comunicaciones urbanas al enlazar la zona industrial del oeste y la estación con el centro y con el puerto, salvando el obstáculo del río.

El que aparece en la fotografía es, según el historiador Víctor Heredia, el nuevo puente diseñado por el ingeniero Eduardo Franquelo que sustituyó al primero, que había sido construido en 1860 con el proyecto de Luis Gracián, y debe su nombre a que su inauguración coincidió con la ocupación de la ciudad de Tetuán durante la Guerra de África que tuvo lugar en 1860.

De aquel primer puente aprovechó sus estribos de cantería, de los que aún se conservan restos bajo el puente actual que data de 1970. Especial interés tienen, aseguró el experto, las seis farolas que fueron proyectadas específicamente para este puente y cuyo atractivo diseño modernista fue recuperado décadas más tarde para el entorno de la Alameda.

El puente de Franquelo fue proyectado en 1913 y ya estaba en servicio en 1916, cuando la calle Cuarteles, el propio puente y la Alameda ya habían sido declarados parte de la carretera que iba de Cádiz a Barcelona, por lo que en el futuro tendría que absorber el tráfico urbano más el de la carretera de la costa. Y es que el paseo central de la Alameda Principal no fue abierto al tráfico rodado hasta 1925.

Sin embargo, a principios del pasado siglo los vehículos de motor eran todavía escasos en la ciudad y el medio de transporte del momento era el tranvía. El que cruzaba este puente pertenecía a la línea que enlazaba el barrio de Huelin y la estación con el centro a través de la calle Cuarteles.

Según el historiador, “el tranvía aparece como símbolo de modernidad, además de como el primer sistema de transporte público urbano”. En esa época era eléctrico, ya que la electrificación de las líneas existentes se había acometido en la primera década del siglo XX.

Tampoco era raro ver en esos años en el lecho seco del río Guadalmedina carros que tenían allí su parada o punto de descanso, y rebaños de cabras que aprovechaban como pasto las plantas silvestres que crecían en el cauce. Heredia insistió en que “no hay que olvidar que a principios del siglo XX todavía era habitual que los cabreros se internaran por las calles del centro para ofrecer la leche de sus animales”. De hecho, hasta la remodelación del tramo final del cauce del Guadalmedina en los años 90 se podían encontrar rebaños de cabras pastando a escasos metros de la Alameda y de la zona que hoy en día ocupa El Corte Inglés.

Otro puente con historia

El puente de Santo Domingo, conocido popularmente como de los Alemanes y que une el Pasillo de Santa Isabel con la iglesia de Santo Domingo, es fruto de la gratitud de la colonia alemana a la ciudad de Málaga. Según indica la placa que cuelga en la pasarela de hierro peatonal que cruza el río Guadalmedina: “Alemania donó a Málaga este puente agradecida al heroico auxilio que la ciudad prestó a los náufragos de la fragata de guerra Gneisenau”. Los hechos sucedieron el 18 de diciembre de 1900 cuando la fragata alemana se estrelló contra la escollera del puerto a causa del temporal. Numerosos malagueños se lanzaron al agua para socorrer a los marineros alemanes, lo cual le costó la vida a muchos de ellos. Este hecho le valió a Málaga el título de Muy Hospitalaria que figura en su escudo.

La luz que se producía en el arrabal

Muy cerca del puente de Tetuán se encontraba la antigua central térmica de carbón de La Purificación. Fue construida en 1896 por la empresa italiana Fiat Lux que más tarde se integró en la compañía alemana de electricidad. Con una capacidad de 1.200 caballos de vapor, la central se convirtió en la más importante de Andalucía. Hoy en día solamente se conserva la chimenea de la fábrica y es una de las trece que se encuentran protegidas en la capital malagueña.

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