La calle surgida de la antigua muralla

  • La calle Carretería era el paso obligado para las carretas que traían los productos del campo hasta la ciudad y fue el lugar de residencia de numerosas personalidades de la vida política y cultural malagueña

Tras la evidente sencillez del edificio de la calle Carretería que se ve en la foto se esconde una de las antiguas casas solariegas que eran habituales en esta vía, cuyo trazado viene marcado por la presencia de la muralla medieval. El lugar fue desde antiguo parada de las carretas que traían a la ciudad los productos procedentes del campo y de donde precisamente tomó el nombre. La calle Carretería recibió el nombre de Torrijos durante el siglo XIX y así fue denominada oficialmente hasta la Guerra Civil. Después recuperó su nombre tradicional y popular. Fue lugar de residencia de numerosas personalidades de la vida política y cultural de la ciudad y una vía de gran animación comercial, motivo por el cual abundaban en esta calle los negocios de todo tipo y las grandes casas habitadas por importantes familias.

La primera acera en ser edificada fue la de los impares, mientras que la de los pares no quedó formada hasta que en el siglo XVIII el Ayuntamiento de la capital autorizó la construcción de casas adosadas a la antigua muralla y sobre el foso, que de esta forma se convirtió en una gran alcantarilla que aún hoy en día discurre debajo de los edificios. Según el historiador Víctor Heredia, “algunas de las casas de esta calle están decoradas con pinturas murales, aunque muchas las mantienen ocultas o simplemente fueron derribadas sin que llegaran a revelar sus secretos”. Un ejemplo son las pinturas que han sido recuperadas recientemente en la esquina de la calle Carretería con la de Postigo de Arance, y el palacio del Marqués de Valdeflores, sede del Centro Provincial de la Mujer, y que tiene una decoración mural que asoma bajo la capa de pintura actual.

Francisco Bejarano, en su libro Las calles de Málaga, definió al tramo de la calle que se ve en la foto como “la parte prócer de la calle”, con antiguas y amplias casas que lucen en sus fachadas escudos nobiliarios y dan a la calle un ambiente señorial y recoleto. La foto es de finales de los años 70, cuando la casa ya albergaba las instalaciones de la empresa Navarro Hermanos. Este típico caserón del siglo XVIII contaba con un patio porticado con columnas y presentaba una fachada sencilla, en la que destacaban las dos grandes balconadas sujetas por arbotantes y apoyadas sobre tornapuntas. Su baja altura, con apenas dos plantas, la relaciona con otra casa de similares características que existió en la misma manzana dando fachada a la plaza de San Francisco, en el solar que hoy ocupa la capilla de la cofradía de la Paloma.

Al fondo se aprecia la medianería dejada por el solar de la Papelera, otra gran casa solariega de la calle que en sus últimos años fue utilizada por un establecimiento de papel y artes gráficas, hasta ser demolida en los años 70 para construir un edificio de la antigua Caja de Ronda, retranqueado respecto a las fachadas existentes.

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