El pasado árabe de Fuengirola

  • El castillo de Sohail, que tuvo una función eminentemente militar, fue el origen del municipio que hoy en día ha conseguido convertirse en un referente turístico en toda la Costa del Sol

El desarrollo que ha sufrido la costa en el último siglo lo ha ido encajonando con el tiempo pero aún hoy en día el castillo de Sohail sigue siendo el símbolo por excelencia de Fuengirola. Es de origen medieval, de la época musulmana, y ocupa una elevación situada en un punto estratégico de la costa desde la que se domina buena parte del litoral malagueño.

Su presencia es anterior a la localidad de Fuengirola, que no se desarrolló como tal hasta bastante tiempo después por la sencilla razón, según el historiador Víctor Heredia, de que “la primera línea de costa era un espacio siempre peligroso por la amenaza de los asaltos de los piratas berberiscos, que desembarcaban, rapiñaban lo que podían y secuestraban a las personas que encontraban cerca”.

Esta amenaza explica la red de torres de vigilancia que recorre todo el litoral, y que todos los núcleos urbanos antiguos entre Málaga y Marbella estén en alto, como Mijas y Benalmádena. Torremolinos y Fuengirola crecieron al abrigo de sendas fortificaciones que les daban protección.

El castillo de Sohail defendía la costa y la aguada de la desembocadura del río Fuengirola, que era un punto de abastecimiento de los barcos que navegaban por la zona. Su función militar se prolongó hasta el siglo XIX y fue escenario de una épica batalla durante la Guerra de la Independencia. Según el historiador, el 15 de octubre de 1810 se produjo un ataque de fuerzas mixtas angloespañolas, que sumaban 2.000 soldados, contra la guarnición napoleónica que ocupaba el castillo, formada por 500 polacos que luchaban en el ejército francés, y que consiguieron repeler el ataque.

El castillo también servía para la vigilancia del camino que recorría la costa entre Málaga y Marbella, origen de la posterior carretera N-340. El estrecho puente de hierro daba continuidad a la carretera atravesando el río Fuengirola.

El acceso al municipio se realizaba a través de la carretera costera que, procedente de Málaga, atravesaba la zona de Carvajal, Los Boliches y el propio núcleo urbano para seguir, después de cruzar el río Fuengirola por un puente metálico construido a principios de siglo, hacia Marbella. Es decir, Heredia aseguró que la carretera no sólo era la principal vía de entrada al pueblo sino que articulaba las comunicaciones del término municipal y ponía en contacto los diferentes centros de población que se extendían por el mismo.

El puente metálico fue destruido en la Guerra Civil y fue sustituido por uno de madera que solventó el cruce del río de manera precaria durante varios años, hasta que se construyó uno nuevo. El transporte colectivo por carretera empezó a funcionar en 1923, cuando se puso en marcha el servicio de autobuses que unía las poblaciones de la costa. El autoexpress, como era denominado inicialmente el luego popular Portillo, tenía su administración en Fuengirola en la Fonda Donoso. Entonces el trayecto entre Málaga y la Villa Blanca costaba 4,65 pesetas.

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