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Un giro hacia nuevos territorios

  • Entenguerengue, la primera orquesta de improvisadores de la comunidad autónoma, se presenta al público con un concierto en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo

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Entenguerengue, la primera orquesta de improvisadores formada en Andalucía, presenta hoy en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, dentro del ciclo Nocturama, una iniciativa insólita hasta ahora en los escenarios de la comunidad autónoma. Quince músicos de diferentes tendencias y orígenes se embarcan en una nueva aventura: la improvisación libre, un movimiento surgido en la Europa de los 60, inspirado en la audacia de otras corrientes como el free jazz, la música electrónica o la música contemporánea, en cuyos conciertos no hay nada definido de antemano. Sin la tiranía de un repertorio concreto, los intérpretes siguen las señales propuestas por un director, en una imaginativa liturgia que busca la magia del momento, permite a cada uno de los profesionales trabajar su propio lenguaje y explorar, entre todos, nuevos paisajes sonoros. Como asegura Chefa Alonso, conductora de la orquesta, la propuesta "será una sorpresa para el espectador, pero también para nosotros". 

Alonso, vinculada habitualmente a la orquesta Omega y una autoridad en el ámbito de la improvisación, transmite estos días a los componentes de Entenguerengue la serenidad que le aporta su veteranía. La agrupación, en la que participan intérpretes de Cádiz, Málaga y Sevilla, nació en enero tras un taller celebrado en el conservatorio de Jerez de la Frontera, "pero ya antes se estaba trabajando en esta dirección", precisa Alejandro Rojas-Marcos. El pianista sevillano cree que el espectador que acuda al concierto se librará de algunas ideas preconcebidas. "La gente piensa en improvisación y lo que se le viene a la cabeza es jazz. Pero una de las riquezas del grupo es que hay intérpretes de todo tipo, de flamenco, de música contemporánea o de jazz. Se trata de hallar un punto de encuentro entre todos", apunta. 

La impresión es generalizada: los músicos han caído rendidos a los encantos de la improvisación, en la que han hallado un medio idóneo para avanzar en las claves de su oficio. Toni Bárbara, que toca el saxo en la orquesta pero imparte clases como profesor de guitarra en el Conservatorio Pablo Picasso de Málaga, se matriculó "para probar" en un curso de improvisación, y el entusiasmo por el tema fue "total". Bárbara, amigo de la experimentación con su banda Hijos de Antonio Sánchez, defiende que la incursión en estos códigos le ha facilitado "conocer mejor" su instrumento, "los recursos y los efectos que puedes sacar", hasta el punto de que ha  trasladado esas nociones a sus prácticas en solitario, donde no se limita a "la parte clásica, atiendes también tu parcela de improvisación".     

La relevancia que la agrupación concede al diálogo hace que siempre estén abiertos al "flujo de gente", declara Rojas-Marcos, bien con la celebración de encuentros en diferentes lugares "con músicos de cada sitio" o con la intención de variar la formación en cada concierto. El "núcleo duro" de Entenguerengue, integrado por 12 personas, se ha ampliado en los últimos ensayos a 15. El contrabajo Rafa Torres es uno de los recién llegados y considera la experiencia "muy positiva. Te pone un poco al límite, y aprendes a escuchar, te liberas, te abres", manifiesta sobre lo que define como un "juego genial" que "te hace olvidarte del rigor de las estructuras formales típicas".

Guitarrista flamenco, pero curtido también en "otras películas", Raúl Cantizano lamenta que Andalucía dé "poca cancha" a este tipo de iniciativas, que, a su juicio, reflejan "la evolución de la música". Le parece particularmente estimulante que Entenguerengue incorpore su instrumento, porque abre, dice, "un camino distinto que puede iniciar el flamenco".    

l Entenguerengue. Hoy, en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, a las 22:00. Entradas a 5 euros.

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