El mono muerde

  • Monkey Week hace de El Puerto, durante cuatro días, capital de la música ‘indie’ · Casi un centenar de conciertos y una reflexión de la industria sobre su negro futuro

"¿Qué queréis de mí? ¿Es mi alma o es mi dinero?". Esta estrofa sonará el lunes 12 en el teatro Pedro Muñoz Seca de la boca del cantautor Nacho Vegas porque está en El hombre que casi conoció a Michi Panero, grabada en El Puerto hace cinco años en el estudio de Paco Loco y hoy es un himno de la nueva canción autoral, la que sigue respirando en los garitos. Y servirá la estrofa en los días precedentes para que se hagan esa pregunta los artistas, la pequeña industria de la música, los críticos, los minoristas... En los tiempos en que el CD se ahorcó tras haber asesinado al vinilo, los autores se preguntan y ahora qué. Buscarán respuesta durante cuatro días en El Puerto de Santa María en el Monkey Week, una de las mayores manifestaciones de música independiente del panorama nacional, una ensalada de actividades que incluye un centenar de conciertos en cuatro días (del 9 al 12), mercadillos de discos, mesas redondas y, bueno, estamos hablando de rock: también algo de juerga.

El Monkey no tiene formato de gran festival, sino que se vierte por toda la ciudad, se impregna de la localidad que lo acoge (conciertos en el antiguo penal, en un puerto deportivo fantasmal...) y redescubre viejas leyendas.

Wire. Sí, Wire. En 1976 se grabó un disco en el que estaba toda la camada amamantada por el éxito de Sex Pistols. El punk británico se erigía en icono de un tiempo (ya saben: no future) y escupía a sus padres, el punk americano que hoy asociamos a Los Ramones. En ese disco estaban los Buzzcocks, estaba X-Ray... y estaba Wire. Pues Wire estará en El Puerto tantos años después. Es un ejemplo. Pongo otro. Silver Apples era un dúo que vino del folk, allá por 1968, tan lejos me lo fiáis. Fue uno más de los grupos psicodélicos americanos que surgieron como setas (nunca mejor dicho, setas alucinógenas) de los viajes a la India y de los viajes a tu propia cabeza en la compañía aérea Timothy Leary. Pero Silver Apples dio un giro dentro de un movimiento que se identificaba por sus giros e introdujo la electrónica. La mitad del dúo estará en El Puerto.

Fernando Pardo tendría cuatro años cuando Silver Apples daban su giro. Posiblemente, fue el primer psicodélico del Madrid de los 80, pero montó con su novia y su hermano un grupo garajero, Sex Museum, en honor al gran simposio fálico de Amsterdam. Ahora Fernando viene con Los Coronas, que hacen surf, porque él también gira mucho. La familia Sinclair, en homenaje al promotor de los MC5, tendría cuatro años cuando Fernando Pardo era el primer psicodélido del Madrid de los 80 y ahora son Tokyo Sex Destruction, un combo catalán que es un vendaval con su tributo a viejos héroes como los Sonics. Otro grupo más para el Monkey.

King Khan tuvo una visión y descubrió que no era él, antes llamado Blacksnake (a saber su nombre de verdad), sino James Brown. Los hermanos Durham, Kitty, Daisy y Lewis, han hecho un viaje en el tiempo del que no pueden regresar. Viven en el día en que nació el rock and roll. Y Jon Spencer, el de la Blues Explosion, y Josh Rouse, tan tímido... Así de variado. Con los bares abiertos, música por todos lados y el rock reivindicando su inmortalidad. Si se muere el rock, no será porque no le hayan aplicado el desfibrilador. De momento, la gran esperanza tiene cara de mono.

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