El ambiente

123.750 espectadores

  • La asistencia, pese a la lluvia, supera en 1.702 personas a la del año pasado

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El Gran Premio de Jerez goza de una salud de hierro. Pocos circuitos del mundo tienen su estoica capacidad de aguante. Ni las inclemencias meteorológicas, ni los concursos de acreedores consiguen empañar el espectáculo anual que  cada año se celebra en el trazado jerezano.

Confluyen en este maravilloso desenfreno motero varios factores de distinto signo. Casi puede afirmarse que el componente social iguala al deportivo. Al Circuito de Jerez puede acudir perfectamente cualquier persona que desconozca la existencia de Jorge Lorenzo o Dani Pedrosa. Cualquier profano de las dos ruedas es bienvenido si de lo que se trata es de divertirse aunque caiga un aguacero propio del diluvio universal.

Tal y como estaba previsto, las nubes hicieron bueno el castizo refrán Abril aguas mil. Pero con todo, no consiguió modificar ni un milímetro el guión establecido de cada año. Todo lo contrario, el número de espectadores creció con respecto al Gran Premio de la pasada temporada. Fueron 123.750 almas las que ayer retaron al aguacero, 1.702 aficionados más que en 2010.

Sin embargo, las precipitaciones sí consiguieron que una de las atracciones de todo Gran Premio, el paddock, o la feria de las vanidades, estuviera más desangelada que de costumbre. No fue habitual ayer toparse con gente de la farándula, coaccionados sin duda por el persistente aguacero. Eso sí, la representación del Ayuntamiento y de la Junta de Andalucía fue de lo más nutrida.

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