Abbas afirma que Israel "debe elegir entre paz o asentamientos"

  • Febril actividad diplomática para evitar el fracaso del recién retomado diálogo

Ed Miliband, de 40 años, se convirtió ayer en el nuevo líder del Partido Laborista británico con el compromiso de "pasar página" y forjar una nueva era para el laborismo.

Ed Miliband obtuvo el liderazgo al derrotar en las elecciones internas del partido a su hermano y principal rival, David, por el 50,65% de los votos (175.519 votos) frente al 49,35% (147.220).

Avalado por los sindicatos, el que fue ministro de Energía del gobierno del anterior líder laborista y ex primer ministro, Gordon Brown, Ed Miliband, asumió ayer en Manchester su nueva responsabilidad.

La intensa carrera de cuatro meses para ocupar la vacante dejada en mayo por Brown se zanjó en un congreso especial que tuvo un desenlace para muchos inesperado. Fue el menor de los Miliband, posicionado más hacia el ala izquierdista, el agraciado por el peculiar sistema de votación laborista, que le confirió una ventaja pequeña pero decisiva sobre su hermano.

Hasta hace apenas unos días, David Miliband, ex titular de Exteriores, considerado un político experimentado y con un perfil sin mácula internacionalmente, parecía el candidato más idóneo.

Con menos experiencia y distanciado del legado de Tony Blair, Ed Miliband, la opción más atractiva para el militante más joven, adelantó a su hermano en la ronda final para proclamarse vencedor de esta "pugna familiar", como la han llamado los medios británicos.

En su primer discurso como líder, Ed Miliband prometió que su partido "aprenderá de los errores del pasado", mostró una clara sensibilidad hacia los sectores menos favorecidos de la sociedad y dijo ser consciente de la necesidad de "cambio" en el laborismo.

El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, aseguró que los palestinos dedicarán "todo el sincero esfuerzo" a alcanzar un acuerdo de paz con Israel en el plazo de un año, si bien, advirtió que el pacto pasa por el reconocimiento del Estado palestino con capital en Jerusalén Este y dentro de las fronteras anteriores a 1967, además del cese de los asentamientos judíos y el fin del bloqueo de la Franja de Gaza.

"Israel debe elegir entre los asentamientos y la paz", subrayó Abbas sin hacer referencia a la caducidad de la moratoria en los asentamientos en Cisjordania, que expira esta medianoche. "Jerusalén Este es la capital de la Palestina independiente. Las medidas de Israel son ilegales", explicó ayer ante la Asamblea de la ONU en Nueva York en un discurso recogido por el diario israelí Yedioth Aharanoth.

Por otro lado, el líder palestino acusó a Israel de cometer "crímenes" en Jerusalén y otros territorios. "Israel es un país que está por encima de la ley: destruye casas, se expande con asentamientos, levanta un muro racista, comete arrestos y opresión", aseveró.

Una febril actividad diplomática reinaba ayer para arrancar un acuerdo entre israelíes y palestinos a pocas horas del fin de la moratoria sobre la colonización judía en Cisjordania, que puede acabar con el frágil diálogo de paz reanudado recientemente por ambas partes.

EEUU ejerce fuertes presiones sobre el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el presidente palestino, Mahmud Abbas, para que "hagan todos los esfuerzos posibles" para impedir que se interrumpan las negociaciones.

"Las conversaciones son verdaderamente intensas en estos momentos", subrayó anoche Jeff Feltman, subsecretario de Estado estadounidense para Oriente Próximo.

Para salvar las negociaciones de paz, la comunidad internacional, empezando por el presidente de EEUU Barack Obama, ha pedido a Netanyahu que prolongue la moratoria sobre la construcción en las colonias. Paralelamente, los estadounidenses han pedido a los palestinos que "no utilicen la amenaza de abandonar" las negociaciones.

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