Afganistán divide más a la OTAN

  • Los ministros de Defensa de la Alianza Atlántica llegan a un vago acuerdo que da vía libre a los países para que luchen activamente en la república islámica contra las drogas que financian a los talibanes

Los ministros de Defensa de la OTAN alcanzaron ayer un acuerdo mínimo que da libertad a los países para que sus tropas luchen activamente contra las drogas en Afganistán y reiteraron su compromiso para ayudar a Georgia a reconstruir su sistema defensivo.

La reunión informal de Budapest logró también algunos avances limitados en el proceso de transformación de la Alianza, pero el acuerdo de mínimos sobre Afganistán se llevó la mayor parte del protagonismo tras las fuertes diferencias del jueves.

Este acuerdo señala en términos vagos que la fuerza Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF) "puede actuar contra instalaciones e individuos" implicados en el narcotráfico "que apoyan a la insurgencia, según la autorización de los respectivos países".

El secretario general de la OTAN, Jaan de Hoop Scheffer, destacó que finalmente hubo un acuerdo "entre los 26 aliados" tras las amplias desavenencias del día anterior, aunque respondió de forma evasiva a algunos puntos vagos del texto, entre ellos cómo demostrar qué laboratorios o traficantes apoyan al régimen talibán.

"Todo el mundo implicado en esa actividad debería tener cuidado", afirmó de forma general, y también descartó que el aumento de tropas en Afganistán que estudia la Alianza (los militares han pedido al menos 10.000 soldados más) se deba a las nuevas misiones antidrogas.

La ministra española de Defensa, Carme Chacón, valoró positivamente el consenso alcanzado para que ISAF "apoye a las autoridades afganas en la lucha contra el narcotráfico" a la vez que se intenta "evitar" las bajas civiles en estas operaciones.

El consenso se alcanzó después de que al menos 14 de los 26 países de la OTAN mostraron ayer serias reticencias a que las tropas de ISAF se dediquen a misiones antidrogas.

Afganistán es el primer productor mundial de opio y heroína, y el 98% de los cultivos de opio están concentrados en siete provincias del sur del país, precisamente donde los talibanes son más activos en sus ataques contra las fuerzas internacionales y afganas.

Los ministros aliados stambién se reunieron con su homólogo georgiano, Davit Kezerashvili, al que insistieron en el compromiso de la organización con la reconstrucción de las capacidades de defensa del país caucásico tras el conflicto con Rusia en agosto.

Scheffer recalcó que la OTAN "no va a suministrar armas a Georgia, pero sí le dará asesoramiento" en material de defensa y también apoyo en cuestiones como emergencia civil.

Por su parte, Kezerashvili insistió en el compromiso de su país en convertirse en una "democracia madura" y en su objetivo de ingresar en la Alianza.

La reunión de ayer no trató la concesión a Georgia del llamado plan de acción para la adhesión (MAP), algo que discutirán en diciembre los ministros aliados de Exteriores, y sobre lo que sigue habiendo amplias diferencias en el seno de la organización.

En el capítulo de la transformación de la Alianza, los ministros acordaron aumentar del 40 al 50% el porcentaje de sus fuerzas armadas que pueden ser desplegadas en el exterior, aunque sin una fecha concreta, y también incrementar el actual 8% de fuerzas que pueden sostenerse una vez desplegadas.

El secretario general reconoció, en cambio, que está "decepcionado" por la falta de avances en la cuestión de los helicópteros de transporte, de los que la Alianza tiene un importante déficit para sus operaciones en el exterior, por lo que pidió "más voluntad política" a los Gobiernos.

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