Argelia teme otra oleada de terror islamista después de los atentados de los últimos días

  • Francia insta a sus ciudadanos a seguir trabajando en Argel pese a los crecientes disturbios

Argelia estaba conmocionada ayer tras el doble atentado contra una empresa francesa, que el domingo causó 13 muertos, entre ellos un francés, cerca de Lajdaria (este), que muestra un avance de la violencia islamista tras varios meses de calma.

El doble atentado tenía como blanco a la empresa francesa de obras públicas Razel, encargada de la reparación del túnel ferroviario de Ammal, en Beni Amran.

Un ingeniero francés y su chofer murieron al estallar una bomba a control remoto colocada al paso de su automóvil a la salida de las obras.

Unos 30 minutos después, otra bomba explotó al paso del equipo de socorro y de la escolta del ingeniero causando ocho muertos, según fuentes de la seguridad.

Las dos explosiones corresponden al modo de actuar que suele usar la red fundamentalista islámica Al Qaeda, aunque hasta el cierre de esta edición, ninguno de los dos atentados ha sido reivindicado por el grupo terrorista.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, condenó "la violencia bárbara" y manifestó "la total solidaridad de Francia", en un mensaje enviado a su homólogo argelino, Abdelaziz Buteflika.

Ayer, el ministro francés de Relaciones Exteriores, Bernard Kouchner, pidió a los franceses que sigan trabajando en Argelia. "Es un país donde nosotros debemos trabajar, donde las relaciones comerciales, amistosas, son muy importantes, y hay que desarrollarlas", declaró a la radio RTL.

El responsable de Exteriores reconoció, sin embargo, que Argelia es "un país peligroso" y pidió a los residentes franceses que sean "prudentes", sin lanzar consignas de seguridad específicas.

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