Brown 'regala' a Bush el envío de más tropas para Afganistán

  • El líder estadounidense concluye su última gira por Europa con el compromiso británico de aplicar sanciones a Irán en el sector energético y petrolero

El presidente de EEUU, George W. Bush, se marchó ayer satisfecho a Washington tras una gira por Europa en la que, como en las mejores fiestas, lo mas sustancioso quedó para el final: el anuncio británico de sanciones a Irán y de más tropas para Afganistán.

El primer ministro británico, Gordon Brown, anunció ayer sanciones británicas en el sector energético y petrolero y la congelación de los activos en el exterior del principal banco iraní, Melli. El mandatario indicó que pedirá a la UE que le imite.

Además, el Reino Unido anunció el envío de 230 soldados adicionales a Afganistán, lo que eleva su contribución a la fuerza internacional allí desplegada a cerca de ocho mil. El presidente norteamericano le expresó su agradecimiento por "una declaración clara, una declaración firme, una declaración necesaria"

El anuncio de Brown es el resultado más tangible que Bush se lleva a casa tras una gira de despedida de ocho días por Eslovenia, Alemania, Italia, Francia y el Reino Unido que, de otra manera, hubiera estado más dominada por elogios generales al buen estado de las relaciones que por compromisos concretos.

Bush tenía como objetivo pedir a los socios europeos apoyo a más sanciones contra el programa nuclear iraní y un aumento de sus contribuciones económicas y militares en Afganistán.

Hasta su llegada a Londres, Bush recibió declaraciones de sus aliados de que no se debe consentir que Irán logre fabricar armamento nuclear, pero escasas medidas tangibles. En su cumbre en Brdo (Eslovenia), la UE y EEUU apuntaron a la posibilidad de aumentar esas sanciones.

Pero en el resto de las etapas, la canciller alemana, Angela Merkel, fue la única que se expresó específicamente a su favor. Eso sí, matizó que su preferencia personal era adoptarlas bajo el paraguas de la ONU para aumentar su eficacia.

Más que medidas concretas, los socios europeos ofrecieron abundantes elogios a la excelencia de las relaciones transatlánticas, con palabras que tenían ya mucho de despedida. En París el presidente francés, Nicolas Sarkozy, declaraba que "es posible que no estemos de acuerdo en tal o tal asunto, pero eso no impide que los estadounidenses sean nuestros amigos ".

Bush pudo constatar cómo los europeos ya comienzan a centrarse en quién será el próximo inquilino de la Casa Blanca.

Si el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, expresaba abiertamente su apoyo al republicano John McCain, el papa Benedicto XVI le regalaba cuatro volúmenes sobre la plaza de San Pedro con el comentario de que "quizá tenga pronto tiempo para leerlos".

Incluso el público parecía haber pasado página. Las violentas manifestaciones que acompañaban otrora la presencia de Bush brillaron por su ausencia.

Una concentración en Londres fue la única excepción. Más de 2.000 personas se manifestaron en la primera jornada de la visita, con un resultado de más de 25 detenidos, mientras Bush acudía a una cena en el número 10 de Downing Street con Brown y su esposa, Sarah Macaulay.

El propio Bush pareció, en algunos momentos de la gira, caer en la nostalgia. En una entrevista en la televisión francesa, repasó su mandato y opinó que "la gente dirá que es una persona decidida que tomó medidas cuando hizo falta para proteger a su país y hacer frente a los problemas mundiales".

No es casualidad que anoche, en la cena con el primer ministro británico, estuvieran también presentes algunos historiadores para conversar con el presidente.

Pero Bush ha dejado claro que si él mismo está dispuesto a mirar atrás para repasar su mandato, no le hace mucha gracia que otros hagan lo mismo.

El viernes, durante una cena en el Elíseo, Sarkozy quiso rendir homenaje a su invitado al afirmar que "cuando la familia Bush eche la vista atrás, tendrá toda la razón para sentirse satisfecha". Bush replicó que "usted acaba de escribir mi obituario político. Le recuerdo que no me voy hasta enero, y que todavía queda por delante mucho trabajo que podemos hacer".

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