China admite que la venta de armas de EEUU a Taiwán "daña" las relaciones

  • La cooperación entre Washington y Pekín se "congela" tras el último incidente

La venta de armas estadounidenses a Taiwán daña la cooperación con EEUU en otros temas internacionales, según el punto de vista de China, que ayer recogían los medios estatales. Una fuente no identificada del Ministerio de Asuntos Exteriores en Pekín aseguró que las consecuencias en la cooperación serán "inevitables", según los medios oficiales.

La agencia oficial de noticias Xinhua habla de un "ambiente congelado" para unas relaciones que justo comenzaban a mejorar y para el intercambio militar entre China y Estados Unidos. Después de que el viceministro de Exteriores, He Yafei, convocara al embajador estadounidense en Pekín, Jon Huntsman, para expresar la protesta del Gobierno chino, también fue convocado el agregado militar estadounidense en el Ministerio de Defensa. El director de la Oficina del Exterior del Ministerio, Qian Lihua, habló de una "torpe intromisión en los asuntos internos y de daños para los intereses de la seguridad nacional".

Como respuesta a la venta de armas de EEUU a Taiwán, China suspendió parcialmente el intercambio militar así como las conversaciones a nivel de viceministros sobre seguridad estratégica, control de armamento y proliferación. Además, anunció sanciones que no especificó contra las empresas implicadas en el negocio.

"Taiwán necesita esas armas para estar en posición de negociar en el futuro", resumió Tung Chen-yuan, un politólogo de la universidad nacional de Taipei Chenchi.

El Pentágono provocó la peor crisis chino-estadounidense desde que el presidente Barack Obama entró en funciones, al firmar un contrato armamentístico de más de 6.000 millones de dólares con Taiwán. Taiwán asegura que hay 1.500 misiles chinos apuntando contra su territorio y que el fortalecimiento del arsenal chino no disminuye.

Desde que el presidente Ma Ying-jeou asumió el poder, en mayo de 2008, las relaciones entre la República Popular de China y la República de China (nombre oficial de Taiwán) habían mejorado bastante a través de una serie de acuerdos económicos y comerciales.

Pero el presidente taiwanés debe moverse constantemente entre dos aguas: su compromiso de mejorar las relaciones en el estrecho de Formosa y salvaguardar los intereses de los 23 millones de sus conciudadanos apegados a su soberanía. Fue así como el pasado sábado dio muestras de una particular prudencia cuando afirmó que esas armas ayudarían a su país a sentirse "más confiado y más seguro" y contribuirían al desarrollo de sus relaciones con China.

A pesar de los crecientes intercambios turísticos entre los dos vecinos, la desconfianza prevalece tanto de un lado como del otro.

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