Clinton ayudará a Irlanda del Norte a "terminar el viaje" hacia la paz

  • La secretaria de Estado de EEUU asegura que su Administración no se "entrometerá" en el delicado proceso de devolución de las competencias en materia de Justicia e Interior

La secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, aseguró ayer que su Administración no se "entrometerá" en el delicado proceso de devolución a Irlanda del Norte de las competencias en materia de Justicia e Interior, aunque continuará apoyando el trabajo de los políticos locales.

Clinton efectuó esas declaraciones durante una intervención ante la Asamblea autónoma norirlandesa en Belfast, en la que instó a dar el último paso hacia la firma de un histórico acuerdo que siente las bases para compartir la responsabilidad en la gestión del sistema policial y judicial, actualmente administrado por Londres.

Durante su discurso, la secretaria de Estado evitó dar la impresión de que su país ejercerá presión para lograr la resolución de uno de los últimos asuntos pendientes del proceso de paz en la provincia, al que calificó de "ejemplo para la resolución de conflictos en el mundo".

Ese fue el mensaje que trasladó también durante un encuentro previo al ministro principal norirlandés, el unionista Peter Robinson, y a su adjunto en el Ejecutivo, el republicano Martin McGuinness.

El mayoritario Partido Democrático Unionista (DUP) y el Sinn Fein, brazo político del ya inactivo Ejército Republicano Irlandés (IRA), mantienen posiciones enfrentadas sobre el calendario de la devolución de las competencias.

Mientras el DUP quería retrasar, al menos hasta las Navidades, este proceso para asegurar una ayuda económica de Londres que ronda los 650 millones de euros, el Sinn Fein considera que la devolución debería haberse acometido hace meses y culpa al DUP de ralentizarla para apaciguar a los elementos radicales de su partido de cara a las próximas citas electorales.

Después de mantener intensas negociaciones la pasada semana con el primer ministro británico, Gordon Brown, las partes han indicado que aún quedan algunos flecos pendientes, pero parece que hay consenso respecto al paquete económico ofrecido por Londres.

No obstante, los unionistas han dejado claro que ni los republicanos, ni la presencia de Clinton en la isla les influirá para tomar una decisión "apresurada".

Por ese motivo, cuando ambas partes están a punto de lograr un acuerdo, la secretaria de Estado reiteró que la "Administración de Obama está comprometida a ayudaros en este viaje", pero insistió en que la decisión final es responsabilidad exclusiva "de esta Asamblea".

"Los Estados Unidos -dijo- no se entrometerán (...) Como verdadera amiga, mi esperanza es que consigáis lo que os habéis propuesto, completar el proceso de devolución".

Midiendo mucho sus palabras, la segunda parte de su discurso vinculó sutilmente la perspectiva de futuras inversiones estadounidenses en la provincia con el éxito del proceso de devolución de las citadas competencias.

"Desde la firma del acuerdo del Viernes Santo (1998), las inversiones estadounidenses se han incrementado aquí. Los empresarios necesitan estabilidad política y seguridad ciudadana. El progreso económico y político caminan de la mano" aseguró Clinton.

En respuesta a su intervención, Robinson reconoció que "hay dificultades", pero recordó que el Gobierno de poder compartido con los católicos está decidido "a superar los problemas a los que nos enfrentamos" y agradeció "la ayuda que hemos tenido de Estados Unidos, de esta Administración y de las dos anteriores".

Por su parte, McGuinness destacó el "papel decisivo" que ha tenido Clinton en la pacificación de la isla.

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