Irlanda del Norte revive los fantasmas del pasado con la explosión de un coche-bomba

  • El ataque junto a un juzgado, atribuido a los disidentes del IRA, sólo causa daños materiales

Irlanda del Norte fue escenario de un nuevo ataque en la noche del lunes: un coche-bomba estalló frente a un juzgado fortificado en la ciudad de Newry, cerca de la frontera con la República de Irlanda, sin causar víctimas ni heridos, informó ayer la Policía británica.

Los agentes sostuvieron que la explosión fue obra de disidentes del antiguo Ejército Republicano Irlandés (IRA), la principal organización clandestina republicana católica.

La explosión se produjo después de que una llamada anónima alertara de la colocación de un artefacto que estallaría mientras la Policía todavía estaba evacuando el área, incluidas muchas viviendas, restaurantes y bares.

"No ha muerto nadie de puro milagro", dijo el inspector de la Policía Sam Cordiner. La explosión dañó la enorme verja de seguridad del edificio que alberga un juzgado y voló todas las ventanas de una iglesia en las inmediaciones del lugar del incidente.

"Éste es un terrible recuerdo del pasado", dijo el secretario británico para Irlanda del Norte, Shaun Woodward. El ataque fue un "acto de violencia sin sentido perpetrado por un puñado de personas que se niegan a aceptar el aplastante apoyo de la gente al proceso de paz".

El primer ministro británico, Gordon Brown, dijo a los responsables del incidente que no "representan en absoluto" lo que la mayoría del pueblo desea.

El atentado se produjo después de que los partidos políticos de Irlanda del Norte alcanzaran un amplio acuerdo sin precedentes para que Londres les traspase el control de la Justicia y las fuerzas policiales. Las medidas entrarán en vigor el 9 de marzo.

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