Israel sancionó a dos militares por abrir fuego en zonas pobladas de Gaza Una mujer suicida causa 41 muertos en Bagdad

  • El Gobierno admite que usó fósforo blanco contra el complejo de la ONU para refugiados palestinos durante la operación Plomo Fundido que comenzó a finales de 2008Su objetivo era un grupo de fieles chiíes que conmemoraban el fallecimiento del imán Hussein

El Ejército israelí sancionó a mandos militares por ordenar la utilización de bombas de fósforo blanco sobre poblaciones civiles en Gaza, según las alegaciones presentadas por Israel ante la ONU en respuesta al informe Goldstone, informó ayer el diario Haaretz, siempre bien informado.

El coronel Ilan Malka y el general de brigada Eyal Eisenberg fueron investigados y sancionados por las Fuerzas de Defensa de Israel (Tsahal) por haber ordenado disparar munición de fósforo blanco que golpeó el complejo de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (Unrwa) en Gaza capital durante la operación PlomoFundido, indica el rotativo israelí.

Un portavoz del Ejército admitió a Efe que dos militares de esos rangos (cuyos nombres declinó dar) fueron reprendidos, pero negó que fuera por incidentes relacionados con el empleo de fósforo blanco, sino por "uso de munición de artillería en zonas altamente pobladas que fue considerada inapropiada, a pesar de que no hay datos de que causara heridos".

La sanción, señaló el portavoz, "demuestra que Tsahal actúa de forma transparente y que se mira a si mismo" después de una operación como la de Gaza, en la que murieron más de 1.400 palestinos y 13 israelíes durante los 22 días que duró desde su inicio el 27 de diciembre de 2008.

Sin embargo, según informó Haaretz en su portada, el castigo se debió a que los dos militares habían "excedido su autoridad al aprobar el uso de bombas de fósforo que pusieron en peligro vidas humanas".

Al menos un empleado de la Unrwa y dos civiles que se cobijaban en el edificio de la ONU resultaron heridos por el fósforo blanco, cuyo uso está prohibido por la legislación internacional en zonas densamente pobladas y se permite sólo para crear cortinas de humo en espacios abiertos.

Durante la operación de Gaza, diversas organizaciones internacionales de derechos humanos denunciaron que el uso de fósforo blanco viola la Convención de Armas Químicas de 1997 y el derecho humanitario, que impone tomar todas las precauciones posibles en situación de conflicto para evitar la pérdida de vidas y daños a civiles.

Pese a que en varias investigaciones internas, una de ellas sobre el uso de fósforo blanco, el Ejército israelí concluyó que no había violado la legislación internacional, el informe elaborado para la ONU por el juez Richard Goldstone estimó que tanto Israel como Hamas cometieron crímenes de guerra durante la ofensiva y exhortó a ambas partes a abrir investigaciones independientes sobre lo ocurrido.

El informe Goldstone también muestra una fotografía tomada por satélite de una estrella de David de 60 metros de diámetro que fue dibujada en un campo de Gaza durante la ofensiva Plomo Fundido.

El diario israelí The Jerusalem Post señaló que la imagen de los campos palestinos muestra marcas en la tierra" que "incluyen pisadas de los tanques por campos cultivados y carreteras pavimentadas" así como "una estrella de David de 60 metros de diámetro y escarbada en el suelo probablemente por vehículos del Ejército israelí".

Al menos 41 personas murieron ayer y otras 106 resultaron heridas en un atentado suicida perpetrado por una mujer contra peregrinos chiíes en el norte de Bagdad.

La suicida detonó la carga de explosivos que llevaba encima junto a un grupo de fieles que participaba, en el barrio de Bob al Sham, en las celebraciones de la fiesta chií del Arbaín, que marca el fin de los 40 días de luto guardados por la muerte del imán Hussein.

"Cuando se produjo la explosión, me sentí propulsado por los aires. Vi muchos niños y mujeres heridos antes de desmayarme. Me desperté en el hospital", declaró Allawi Hassan, que fue herido en las piernas y era atendido en un hospital de la capital.

Estos días, miles de fieles chiíes se desplazan desde distintas provincias hasta la ciudad de Kerbala, 110 kilómetros al sur de Bagdad, para participar en la conmemoración del fallecimiento del imán Hussein.

Al Hussein era nieto del profeta Mahoma y es el tercero de los doce imanes chiíes, después de su padre Ali Ibn Abu Talib -que se casó con una hija de Mahoma- y de su hermano Al Hasan.

El imán murió en el año 680 en la batalla de Tuff ante los Ejércitos del califa omeya Al Yazid, a quien se negó a jurar obediencia, lo que marcó la derrota del chiísmo, que defendía el califato hereditario por la línea de Mahoma, frente al sunismo, partidario de un califa que destacara por sus dotes y no por su origen.

Ante el comienzo de las celebraciones de la comunidad chií, el Gobierno de Bagdad comenzó a aplicar un plan de seguridad para proteger a estos fieles de posibles ataques terroristas.

La semana pasada, 54 personas murieron en 24 horas en una serie de ataques coordinados.

Las autoridades iraquíes y norteamericanas estiman que esos atentados están destinados a hacer fracasar las elecciones legislativas previstas el 7 de marzo, que consideran cruciales para la estabilidad del país tras siete años de conflicto.

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