Miles de sirios salen a las calles en otro masivo desafío al régimen de Asad

  • El Gobierno mantiene su respuesta violenta y decenas de manifestantes mueren por disparos de policías y militares

Decenas de miles de sirios se manifestaron ayer en diferentes partes del país, pese a las nuevas amenazas del régimen, que había prohibido las protestas, y volvieron a producirse graves enfrentamientos que dejaron un número de víctimas mortales difícil de cuantificar aunque todo indica que fueron varias decenas los muertos y heridos a consecuencia de la represión.

Los manifestantes salieron a la calle en la capital, Damasco, en Latakia, Homs, Kamishli y Hama contra el régimen del presidente Bashar al Asad.

En vídeos de las manifestaciones, que fueron colgados en internet por los activistas, se escucha a los presentes gritar: "El pueblo quiere la caída del régimen", "Dios es grande" y "Dios, Siria, libertad y ninguna otra cosa".

En el barrio Al Meidan de Damasco las fuerzas de seguridad utilizaron gas lacrimógeno contra los manifestantes.

Fuentes de la oposición denunciaron que las fuerzas de seguridad dispararon contra los manifestantes que intentaron marchar a la ciudad de Daraa, que está tomada por el Ejército desde principios de semana. Un testigo de Daraa dijo a la emisora Al Jazeera que varios manifestantes murieron a causa de los disparos de los agentes.

La televisión estatal siria mostraba entretanto imágenes de cadáveres en las morgues y declaraba que eran de miembros de las fuerzas de seguridad asesinados por terroristas. Previamente, el canal emitió presuntas confesiones de supuestos terroristas.

El régimen de Asad, que cubrió muchos de los puestos clave del aparato de seguridad con miembros de la minoría alauí, a la que pertenece el presidente, intenta presentar las manifestaciones masivas a favor de reformas y derechos humanos como una campaña de extremistas suníes.

Entre quienes apoyan las protestas están los Hermanos Musulmanes, una organización islamista pero que no llama actualmente a la violencia. La agencia estatal Sana aseguró que desde "el comienzo de la violencia de los mercenarios murieron 78 mártires entre las filas de la Policía y el Ejército, así como 70 civiles".

Cientos de sirios han huido al Líbano a causa de lo que está pasando en su país. Según fuentes de seguridad libanesas llegaron desde el miércoles en total unas 200 familias procedentes del área de Tell Kalaj. También en Turquía se está debatiendo qué hacer ante la llegada masiva de sirios.

Las autoridades no permiten una cobertura independiente de la ola de protestas, que comenzó el 18 de marzo. Sana citó a un portavoz militar que afirma que los medios extranjeros emiten "propaganda envenenada".

Por otra parte, un grupo de activistas presentó ayer una "propuesta para un cambio nacional y un camino seguro a la democracia en Siria" para evitar más derramamiento de sangre.

En la declaración se afirma que el Gobierno sirio tiene que hacer una elección. Se precisa "emprender un cambio seguro hacia la democracia, y nosotros tenemos la esperanza de que el régimen tiene la suficiente fuerza y moral para hacer esa elección. Pero si ello no sucede, entonces esta oleada de protestas se convertirá en una revolución del pueblo. Esta revolución derrocará el régimen, y los cambios se originarán tras una oleada de violencia".

Según los defensores de los derechos humanos, desde el inicio de las protestas han muerto más de 450 personas, la mayoría de ellas por disparos de las fuerzas de seguridad.

Los signatarios de la propuesta -más de 150 activistas, así como una decena de sirios en el exilio- piden que se respeten los derechos humanos, la libertad de expresión y exigen una nueva Constitución, una reforma del corrupto sistema judicial y una efectiva división de poderes.

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