La OTAN da su apoyo a Turquía en su lucha contra el terrorismo en Siria e Iraq

  • Ankara no pidió en la reunión de los aliados una mayor presencia militar en su territorio

El Consejo del Atlántico Norte, el principal órgano de toma de decisiones de la OTAN, mostró ayer su "fuerte solidaridad" con Turquía y dio su respaldo a este aliado en su lucha contra el terrorismo en Iraq y Siria.

"La seguridad de la Alianza es indivisible, mantenemos fuerte solidaridad con Turquía", expresaron los embajadores de los países aliados al término de su sesión extraordinaria, convocada a petición de Turquía para informar de los últimos ataques terroristas que ha registrado y de sus acciones contra bases kurdas en Iraq y el grupo yihadista Estado Islámico (EI) en Siria.

Los países miembros de la Alianza Atlántica dejaron claro que el terrorismo supone "una amenaza directa a la seguridad de los países de la OTAN y a la estabilidad y prosperidad internacionales". "Es una amenaza global que no conoce fronteras, nacionalidad o religión, un desafío que la comunidad internacional debe combatir y afrontar junta", añadieron los aliados en un comunicado.

"La Alianza está ayudando a países afectados por el terrorismo a defenderse a sí mismos", declaró en una rueda de prensa al término de la reunión el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, quien recordó que, aunque la organización no participa como tal en la coalición internacional que combate al EI, "todos los aliados forman parte y contribuyen" a ella.

El Consejo del Atlántico Norte se reunió tras invocar Turquía el artículo 4 del Tratado de Washington, que afirma que los aliados mantendrán consultas cuando alguno de ellos considere "que la integridad territorial, independencia política o seguridad de alguna de las partes están amenazadas".

Ankara pidió el encuentro en vista de la "gravedad de la situación" tras los recientes ataques terroristas que ha sufrido, de cara a informar a los demás aliados de las medidas que está tomando.

El sábado, las fuerzas aéreas turcas bombardearon posiciones del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK) en el norte de Iraq, tras lo que la guerrilla kurda dio por finalizado el alto el fuego declarado hace dos años, una ruptura que ayer confirmó el propio presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.

Turquía lanzó esa operación en paralelo al bombardeo de las posiciones del EI en el norte de Siria.

Preguntado por los planes de Turquía, en estrecha cooperación con EEUU, para crear una "zona de seguridad" en el noroeste de Siria, área ahora dominada por el EI, pero sin enviar tropas terrestres, Stoltenberg dijo que la OTAN "no forma parte de estos esfuerzos", pero los celebró.

"Condenamos firmemente los ataques terroristas contra Turquía y expresamos nuestras condolencias al Gobierno turco y a las familias de las víctimas en Suruç y por otros ataques contra la Policía y militares", indicó el Consejo del Atlántico Norte.

En Suruç (sureste del país, cerca de la frontera siria) murieron 32 personas cercanas a la izquierda kurda a manos de un yihadista suicida, un atentado que desencadenó una serie de asesinatos selectivos, como el de dos policías y al menos un civil con vínculos islamistas, además de otros ataques en diferentes partes del país.

Los aliados enfatizaron que el terrorismo, "en todas sus formas y manifestaciones, no puede ser tolerado o justificado nunca" y aseguraron que seguirán siguiendo "muy de cerca" los acontecimientos en la frontera suroriental de la OTAN.

Stoltenberg resaltó que Turquía no pidió en la reunión "presencia militar adicional de la OTAN" en su territorio y recordó que ese país es un "aliado fuerte" que tiene "unas fuerzas armadas muy capaces, el segundo mayor Ejército en la Alianza", del que elogió su "compromiso y capacidad".

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