El iraq actual

Persecución a los cristianos

  • Uno de los más importantes dignatarios de la Iglesia caldea asegura que la minoría es "víctima de una campaña de aniquilación" y pide protección a EEUU

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Monseñor Louis Sako, arzobispo caldeo de Kirkuk (norte de Iraq), y uno de los más altos dignatarios cristianos denunció la "campaña de aniquilación" de la que es víctima la comunidad cristiana en este país "transformado en campo de batalla".

"Somos blanco de una campaña de aniquilación, una campaña de violencia que tiene objetivos políticos", declaró Sako, arzobispo caldeo de Kirkuk en una entrevista con la AFP.

Una vez más, el prelado denunció "los ataques y agresiones contra los cristianos, sobre todo en Mosul", capital de la provincia de Nínive, 370 km. al norte de Bagdad, e históricamente un de las cunas de los cristianos iraquíes.

Según fuentes del clero local, seis cristianos murieron la semana pasada en esa ciudad, ahora bastión urbano de la rama iraquí de Al Qaeda.

En febrero de 2008, el arzobispo caldeo de Mosul, monseñor Faraj Rahu, fue secuestrado y semanas más tarde fue encontrado muerto. Su asesinato fue condenado por la comunidad internacional y el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, se comprometió a proteger a la comunidad cristiana.

"Esos ataques no son los primeros y lamentablemente no serán los últimos", advirtió Sako antes de considerar que "quienes apuntan contra nosotros buscan sacar una ventaja política: empujar a los cristianos a abandonar el país o forzarlos a aliarse con grupos cuyos proyectos rechazan", precisó.

"No descarto que seamos víctimas de un plan regional e interno pues la situación es muy complicada y mezclada en un Iraq transformado en campo de batalla", opinó.

"Hemos escuchado muchas palabras del primer ministro Maliki, pero desafortunadamente no se ha traducido en hechos", según monseñor Sako.

"Seguimos siendo blanco y queremos soluciones, no promesas", subrayó.

Los caldeos, católicos de rito oriental, son la principal comunidad cristiana de Iraq y una de las más antiguas iglesias cristianas de la zona.

Según monseñor Sako, antes de la invasión estadounidense de Iraq en marzo de 2003, la cantidad de cristianos en ese país ascendía a 800.000 y desde entonces más de 250.000 abandonaron el país.

En cinco años, unos 200 miembros de esa comunidad han muerto en diversos episodios violentos. En ese periodo, las iglesias cristianas y los fieles han sufrido unos 200 ataques, esencialmente en Bagdad, Mosul y Kirkuk (ciudad situada 225 kilómetros al norte de Bagdad), precisó el arzobispo.

"Los cristianos de Iraq no tienen milicias o tribus para defenderlos. Tenemos un amargo sentimiento de injusticia pues han muerto inocentes y no se sabe por qué", dijo el arzobispo en una declaración pública.

"No somos capaces de formar una fuerza de protección aunque eso tampoco resolvería el problema y corremos el riesgo, al contrario, de complicar la situación", explicó Sako, que pidió a sus correligionarios que "no cedan a las fuerzas del mal y del oscurantismo".

"Los cristianos son hijos verdaderos de Iraq", insistió, antes de lanzar un "llamamiento a la solidaridad de los iraquíes, en especial en las regiones mixtas, donde conviven todas las creencias religiosas, y en Mosul más que en otros lugares".

También pidió a los cristianos que "permanezcan unidos a su patria y a su estatuto en esta tierra que es la suya".

Finalmente, el arzobispo caldeo de Kirkuk recordó a las "tropas estadounidenses que ocupan nuestro país su responsabilidad en proteger a todos los iraquíes, sean cuales sean sus creencias religiosas".

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