Rusia y Europa aceleran el diálogo sobre Ucrania ante la movilización rebelde

  • Obama expone a Merkel que si "fracasa" la diplomacia evaluará "todas las opciones", incluso entregar armas. La canciller no apoya una solución militar, pero dice que su alianza con EEUU será "sólida" ante cualquier decisión.

Los mediadores rusos y europeos aceleraron las consultas diplomáticas para la celebración en Minsk de una cumbre de paz para Ucrania, mientras los separatistas prorrusos comenzaron una movilización para crear una fuerza militar de 100.000 hombres. Berlín fue escenario de los preparativos de la cumbre del miércoles, en los que participaron diplomáticos de Ucrania, Rusia, Alemania y Francia, labor que continuará mañana en la capital bielorrusa. Ante lo que ha sido catalogada de última oportunidad para la paz en Ucrania, la Unión Europea (UE) hizo un gesto por su parte al aprobar un nuevo paquete de sanciones contra los implicados en la crisis, pero aplazar su aplicación y condicionarla al éxito de la iniciativa franco-alemana.

El ministro alemán de Exteriores, Frank Walter Steinmeier, insistió en que el objetivo es lograr un acuerdo "a largo plazo" y una solución política "duradera" y no sólo un cese temporal de las hostilidades. "Nadie puede ganar si continúa el conflicto. Encontrar el camino para solucionar la crisis también va en interés de Rusia", afirmó. Precisamente, la canciller alemana, Angela Merkel, abordó en Washington la crisis ucraniana con el presidente estadounidense, Barack Obama, reunión que se produjo tras las supuestas discrepancias entre Bruselas y Washington sobre el arreglo del conflicto y el suministro de armamento a Kiev. Obama afirmó tras el encuentro, en un conferencia de prensa conjunta con Merkel, que, si "fracasa" la diplomacia para resolver el conflicto, evaluará "todas las opciones" disponibles, entre ellas la entrega de armamento al Gobierno de Kiev, aunque añadió que todavía no ha tomado una decisión al respecto.

La canciller reiteró que no apoya una solución militar, pero dijo que su alianza con Estados Unidos se mantendrá "sólida" incluso si el Gobierno estadounidense decide entregar armamento a Kiev. Rusia advirtió por su parte que si las negociaciones de paz fracasan, se producirá a buen seguro una nueva escalada del conflicto. El preludio de la cumbre será la reunión del Grupo de Contacto, formato de negociaciones entre Kiev y los separatistas con la mediación de Rusia y de la OSCE, que se celebrará mañana en Minsk La anterior ronda celebrada en la capital bielorrusa fue un diálogo de sordos debido a que los separatistas no reconocieron al expresidente ucraniano Leonid Kuchma como negociador plenipotenciario de Kiev.

"Puedo adelantar que las negociaciones no serán fáciles. Eso, seguro. Para todos, para nosotros y para ellos", afirmó Ígor Plotnitski, líder de la autoproclamada república popular de Lugansk. El dirigente rebelde advirtió de que los separatistas no darán "ni un paso atrás" a la hora de trazar la línea de separación de fuerzas después de conquistar cientos de kilómetros cuadrados de territorio en las últimas semanas.

"Puedo decir una cosa: difícilmente nos moveremos de la línea en la que nos encontramos ahora. Nuestro principio: ni un paso atrás. No cederemos aquello que hemos pagado con nuestra sangre", recalcó. El presidente ucraniano, Petró Poroshenko, dejó claro por su parte que el Este de Ucrania no necesita fuerzas de pacificación ni una congelación del conflicto, ya que eso impediría el arreglo político de la crisis.

Lo ocurrido en otros lugares, como la república separatista moldava de Transnistria, demuestra que esa opción significa el reconocimiento de facto de la independencia del territorio en cuestión. Las consultas diplomáticas transcurren sin prisas, pero sin pausas, ya que en la zona de conflicto las hostilidades no cesan y los separatistas iniciaron una movilización descrita como voluntaria para hacer frente a las fuerzas gubernamentales.

El objetivo es crear un "ejército conjunto" de 100.000 hombres integrados por voluntarios de las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk. Las autoridades de Kiev denunciaron que 1.500 soldados rusos cruzaron la frontera ruso-ucraniana el pasado fin de semana acompañados por 300 piezas de armamento pesado, incluido lanzaderas de misiles.

Además, el mando rebelde informó de que, tras casi dos semanas de combates, han logrado cercar hoy la localidad de Debáltsevo, donde se encontrarían unos 6.000 efectivos gubernamentales hostigados por un número indeterminado de milicianos. Los prorrusos aseguran haber cortado la línea de suministro de las fuerzas leales a Kiev, lo que ha sido negado por el mando militar ucraniano.

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