Sarkozy despeja la incógnita

  • El mandatario francés hará hoy oficial su candidatura para las presidenciales de abril y mayo, un secreto a voces · La elección no es casual: coincide con una gran reunión pública, de su principal rival, Hollande

En campaña sin decirlo desde hace semanas, Nicolas Sarkozy oficializará hoy su candidatura a las elecciones presidenciales francesas de abril y mayo, que se anuncian como un duelo entre él y el socialista François Hollande, favorito según los sondeos.

La candidatura de Sarkozy era un secreto a voces, pero la fecha precisa y la forma de su declaración eran objeto de todo tipo de especulaciones alimentadas por sus allegados.

Hasta que ayer fuentes próximas de la Presidencia anunciaron que será efectivamente esta noche, en el noticiario de la televisión TF1, el de mayor audiencia de Francia, cuando el presidente anuncie su candidatura a un nuevo mandato.

"Es hora de que lo haga (...) Prefiero que entre en campaña y que las cosas estén claras", dijo el candidato centrista François Bayrou. Al igual que él, los otros candidatos declarados para las presidenciales y sus colaboradores se congratularon por el anuncio inminente de la candidatura de Sarkozy.

Ante las especulaciones sobre el anuncio de la candidatura, el diario de izquierda Libération, opuesto al presidente saliente, denunciaba ayer el "folletín sin interés que satura el espacio mediático y enmascara la improvisación que reina en la campaña" del mandatario.

Al realizar hoy la oficialización de su candidatura, Nicolas Sarkozy espera quitarle protagonismo a su principal adversario, el socialista François Hollande, que realizará en el mismo momento una gran reunión pública, la segunda de su campaña, en Ruan (noroeste), su ciudad natal.

"Todos sabían ya que era candidato, esto no cambia nada la situación, no cambia nada mi propia campaña", declaró inmediatamente Hollande.

El anuncio de la candidatura de Sarkozy será seguido mañana por una primera reunión en Annecy (este), antes de un gran mitin previsto el domingo en Marsella (sureste), según fuentes de su partido.

La actual ministra de Ecología, Nathalie Kosciusko-Morizet, de 38 años, será la portavoz de campaña de Sarkozy, según indicaron fuentes cercanas a la Presidencia.

"Sea cual fuere el momento de su declaración, el presidente de la República inicia una de las más difíciles reconquistas" para un mandatario saliente, estimó ayer el diario Le Figaro (derecha).

En efecto, después de haber planeado declarar su candidatura en el último momento, a mediados de marzo, apenas a un mes escaso de la primera vuelta, prevista para el 22 de abril, Sarkozy tuvo que cambiar de estrategia y acelerar su calendario.

El presidente no avanza en los sondeos, que le atribuyen el 25% de las intenciones de voto en la primera vuelta, muy por detrás de Hollande (30%), y sigue amenazado por la candidata de la extrema derecha, Marine le Pen (17,5%).

Y en la segunda vuelta sería derrotado por el candidato socialista, que obtendría el 57,5% de los votos, según una encuesta publicada ayer por el instituto Ifop.

La semana pasada, Sarkozy ya avanzó en una entrevista las que serán las grandes líneas de su campaña electoral, que marcan un giro derechista: la oposición al derecho de voto de los extranjeros y al matrimonio homosexual, una reforma para restringir los derechos de los desempleados y la invocación de los "valores" del trabajo, la autoridad y la familia.

Eso hizo que fuese acusado por sus adversarios de "cazar en las tierras de la extrema derecha". Y Hollande aprovechó la ocasión para recalcar su diferencia.

"El papel de un candidato no es hacer ruido, no es dividir, no es estigmatizar, no es oponerse, no es designar un adversario más en el país", declaró Hollande ayer al canal BFM TV y a la emisora RMC, prometiendo nuevamente "reunir a todos los franceses" si es elegido.

El lunes, un día antes de fijar la fecha para su candidatura, el presidente saliente obtuvo el apoyo de Christine Boutin, representante de la corriente de la derecha cristiana, que retiró la suya en favor de la de Sarkozy recalcando "valores" comunes.

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