La Haya descarta que Serbia y Croacia cometieran genocidio en la guerra de los Balcanes

  • La Corte Internacional de Justicia no niega que se pudieran dar casos de "limpieza étnica" o que se cometieran matanzas, y asume que "hubo masacres". Finaliza así el caso que ha enfrentado a ambos países desde 1999.

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La Corte Internacional de Justicia (CIJ) rechazó por unanimidad las acusaciones mutuas de genocidio cruzadas entre Croacia y Serbia, y a ambos países les recordó su responsabilidad en las miles de muertes de civiles durante la guerra de los Balcanes. El presidente del alto tribunal de la ONU, Peter Tomka, leyó la sentencia para ambos casos, y en primer lugar señaló que "Serbia no cometió genocidio en Croacia" durante la guerra balcánica, lo mismo que repitió poco después respecto a los croatas durante la Operación Tormenta que Zagreb desplegó en el verano de 1995, y en la que las víctimas fueron serbios y serbocroatas en su territorio. A ambos países les subrayó y recordó su "responsabilidad" respectiva "por no prevenir el genocidio".

La decisión fue acogida positivamente por el Gobierno serbio ya que con esta sentencia "acaban décadas de disputas entre ambos países", al tiempo que esperó que esta decisión pueda mejorar las relaciones entre ambos", dijo a la prensa el ministro de Justicia serbio, Nikola Selkovic. "Han pasado casi 20 años desde que finalizó la guerra, así que el escenario es ahora totalmente diferente y confiamos que pueda ser mejor después de esta sentencia", añadió.

Sin embargo, la sentencia del alto Tribunal causó indignación al al ministro de Justicia croata, Orsat Miljenic, que aceptó que a su país "ahora nos toca asumir la sentencia", al tiempo que afirmó: "No tenemos relaciones ahora pero tampoco creo que las vayamos tener ni hoy ni mañana".

Según la denuncia presentada por Croacia, de la agresión de la ex república de Yugoslavia a su territorio resultaron en total 20.000 muertos, 55.000 heridos y más de 3.000 personas desaparecidas, y sólo en la ciudad de Vukovar hubo 1.700 muertos y más de 4.000 heridos. Sin embargo, Tomka afirmó en la sentencia que "Serbia no puede ser acusada de genocidio en (la ciudad de) Vukovar ya que no existía como Estado en ese periodo".

La CIJ no niega que se pudieran dar casos de "limpieza étnica" o que se cometieran matanzas, y asume que "hubo masacres y que la situación fue terrible". La Corte señaló que no puede acusar de "genocidio" a ninguna de las dos partes ya que no ha encontrado según los argumentos y pruebas presentadas por Croacia y Serbia, evidencias suficientes para demostrar un "intento de genocidio" claro. Según fuentes jurídicas, para poder acusar de "genocidio" es necesario encontrar "evidencias que prueben el intento claro de genocidio" y la CIJ no las ha encontrado.

El presidente del Tribunal recalcó que para formalizar una acusación por genocidio "es necesaria la intención deliberada de matar a miembros de un grupo, ya sea física o psicológicamente", y añadió que "la corte no reconoce pruebas suficientes para demostrar estas evidencias". Las peticiones de ambas partes fueron que la Corte determinara si se trababa o no de un genocidio, acogiéndose a la convención de 1948, que es exactamente lo que ha hecho, señalaron las fuentes. Agregaron que a partir de ahora Croacia puede pedir una revisión de la sentencia, tal como avanzó su ministro, pero existe una tradición de la Corte en la que nunca se ha revisado ninguna de la peticiones, por lo que probablemente sería desestimada.

Croacia acusó el 2 de julio de 1999 en la CIJ a la República Federal de Yugoslavia (RFY, de la que Serbia es heredera), de haber violado la Convención para la Prevención y el Castigo del Crimen de Genocidio en su territorio entre 1991 y 1995. Como base para justificar la jurisdicción de la CIJ, Croacia invocó el artículo IX de la convención de 1948, de la que, alegó, formaba parte también Serbia.

Serbia, por su parte, presentó en 2002 algunas objeciones preliminares sobre la jurisdicción y la admisibilidad del caso, pero en 2008 la Corte se declaró competente para tramitar la denuncia de Croacia contra Serbia por genocidio y precisó que esta decisión podría ser revisada en el fallo final. Belgrado también acusó a Zagreb de violar la convención de 1948 durante la llamada Operación Tormenta de 1995, con el fin de "destruir a los nacionales serbios y el grupo étnico en Croacia como tal, sobre todo en (la región de mayoría serbia de) Krajina". También acusó a Croacia de no haber castigado los actos de genocidio cometidos contra serbios y otros grupos étnicos en su territorio, así como de conspiración, incitación e intento de genocidio y complicidad con el genocidio. El Estado serbio pidió también que se condenara a Croacia al pago de una compensación plena a los serbios y otros grupos étnicos afectados.

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