Tablas en un debate 'académico'

  • El demócrata Biden venció en la lucha de ideas mientras la republicana Palin lo hizo en el campo de la imagen · Según el 'New York Times', ambos cumplieron el objetivo: evitar una metedura de pata

Todos los antecedentes apuntaban a un festival de errores, pero el demócrata Joe Biden y la republicana Sarah Palin se vieron las caras en un debate de aspirantes a la Vicepresidencia de EEUU que resultó demasiado académico. Ambos pudieron genuinamente proclamarse ganadores, aunque el jugo de sus victorias tendrá muy diferente sabor para ambas candidaturas.

La clave de la cita de la noche del jueves en la Universidad Washington, en San Luis, estuvo en las muy bajas expectativas de ambos. Como escribió ayer The New York Times en un editorial, "todo lo que el candidato tenía que hacer era presentarse, decir una o dos cosas con sentido y evitar una metedura de pata capaz de definir unas elecciones".

Ambos cumplieron el objetivo básico con creces. Biden, el experto senador con una incómoda tendencia a la sobreactuación, tuvo una medida aparición: poderoso en los argumentos, correcto en las formas y comedido en las palabras. No fue un debate brillante en los contenidos, pero suyo fue el triunfo en la lucha de ideas.

Palin, como pedían algunos de los comentaristas conservadores, fue Palin y apareció fresca, cercana, relajada y, sobre todo, directa. Aprovechando su experiencia como periodista televisiva en su juventud, la gobernadora de Alaska cautivó a la cámara con una amplia sonrisa, un lenguaje cercano a la gente e incluso guiños, y se llevó la victoria en una batalla a veces casi tan importante como la del contenido: la de la imagen.

La importante diferencia entre el peso de ambos triunfos estriba sin embargo en cómo se sitúan dentro del contexto de la campaña hacia las elecciones del 4 de noviembre. El demócrata Joe Biden demostró ser un escudero fiel atacando al jefe rival, John McCain, y defendiendo al suyo, Barack Obama. Palin, por el contrario, pareció a lo largo de todo el debate estar defendiéndose sólo a sí misma.

Lo necesitaba la gobernadora de Alaska, que en los últimos días se convirtió en el objeto de burla de medio país después de varias respuestas incoherentes e inconexas en una serie de entrevistas con la cadena de televisión CBS. No hubo errores flagrantes en el debate de San Luis, aunque ninguna de sus respuestas fue enciclopédica, en alguna ocasión perdió el hilo de la conversación y con frecuencia se desvió claramente del tema de la pregunta.

Su actuación animó a los más conservadores, que ya habían empezado a dudar públicamente de ella. "Fue una victoria por K.O. lograda con guante de seda", exclamó el ex alcalde de Nueva York Rudy Giuliani. "Estuvo fantástica, revitalizó a la gente", apostilló Karl Rove, el gurú de las dos victorias de George W. Bush.

Por su parte, Bill Richardson, el gobernador demócrata de Nuevo México, admitió que a Palin le funcionó su estilo populista y cercano, aunque a su juicio se notó que "memorizó las cosas que tenía que decir".

Sin embargo, su ascenso en la escala política nacional de un nivel paupérrimo a uno aceptable no convenció a observadores más neutrales. The New York Times, de hecho, lanzó ayer en un editorial uno de sus más devastadores ataques a McCain por tomar "una decisión irresponsable al elegir a alguien con demasiada poca experiencia o conocimientos para el puesto".

A poco más de un mes para las elecciones, lo cierto es que la campaña de McCain necesitaba mucho más de Palin: las últimas encuestas sitúan a Obama entre cinco y nueve puntos por encima en la intención de voto y empiezan a otorgarle la victoria en estados hasta ahora inciertos, como Florida, Ohio y Pensilvania.

Sin más debates entre los vicepresidentes, el peso de los cara a cara recaerá exclusivamente en el senador por Arizona. El próximo debate será el lunes en Nueva York, y el tercero y último entre los dos candidatos llegará el día 15 en Nashville, en el Estado de Tennessee. Después sólo quedarán las elecciones.

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