Venezuela recuerda una intentona militar que aún divide al país

  • Hugo Chávez celebra con grandes fastos el vigésimo aniversario del frustrado golpe de Estado con el que pretendió derrocar a Carlos Andrés Pérez.

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Venezuela recuerda la fallida intentona militar encabezada por el actual presidente y entonces teniente coronel, Hugo Chávez, que 20 años después aún divide al país y que el Gobierno reivindica como el germen de la revolución bolivariana. El 4 de febrero de 1992, un militar apellidado Chávez, hasta entonces desconocido, anunció en televisión que los objetivos "por ahora" no habían sido alcanzados y llamó a sus compañeros a deponer las armas. El teniente coronel se convirtió en figura política y ganó la Presidencia en las elecciones de 1998 y desde entonces se mantiene en el poder.

Veinte años después su Gobierno conmemora esta fecha como "necesaria" y pone en discusión si se trató de una rebelión o un golpe militar, mientras en distintos sectores persiste la polarización frente a este hecho. "La rebelión del 4 de febrero era una necesidad histórica; Venezuela no tenía salida, había que sacudir a la patria, solo por la vía de la revolución podíamos salir del abismo en el que estábamos", afirmó Chávez esta semana al celebrar el decimotercer aniversario de su llegada al poder. Ya antes había defendido la fallida intentona al citar la histórica frase de Fidel Castro: "La historia me absolverá", que el líder cubano pronunció en el juicio en el que fue procesado por su fracasado intento de asalto al Cuartel Moncada de Santiago de Cuba, en 1953. Analistas discrepan en torno al legado de esta fecha, que unos tildan de "dolorosa" y otros describen como el inicio de la unión cívico militar que Chávez defiende como un logro de su Gobierno.

"Chávez lleva años tratando de construirse una épica, un relato heroico que se corresponda con su discurso", señaló Alberto Barrera Tyszka, autor del libro Chávez sin uniforme. Apuntó que al usar la "famosa frase de Fidel", el gobernante muestra que quiere "ubicarse en el firmamento de las leyendas de la izquierda del continente". Puntualizó que lo ocurrido el 4 de febrero "fue una intentona militar, con más de chapuza que de heroísmo" y criticó que ahora se quiera convertir "en el Día de la Dignidad, en una revolución". "Los actos son solo una manifestación del poder transformando el pasado: una ficcionalización de la historia", sentenció.

Este vigésimo aniversario ha abierto, además, un debate sobre si lo ocurrido ese día fue un fallido golpe contra el Gobierno legal del entonces presidente Carlos Andrés Pérez o una rebelión, tal como la defiende el Gobierno. A juicio del politólogo Nicmer Evans, lo del 4 de febrero "conceptualmente" fue "un golpe de Estado" y tildó de "bizantina" una discusión en torno a ello al considerar que debe destacarse la "movilización de conciencia" que generó. "El 4 de febrero no fue una rebelión cívica, fue el inicio de una rebelión cívico militar, porque permitió despertar la conciencia y unificar esfuerzos entre el sector social y el militar para lograr ese objetivo", dijo Evans, aunque consideró "políticamente" válidos los argumentos del presidente al defender lo ocurrido como una rebelión. Describió el 4 de febrero como "el detonante de la esperanza de un pueblo" que vio en ese posible liderazgo emergente de las Fuerzas Armadas la posibilidad de dar repuesta a los problemas "de los sectores más depauperados" e incluso de "una clase media frustrada".

Para el politólogo Carlos Romero, el 4 de febrero es desde hace 20 años "una fecha sumamente dolorosa" y describió como un "atentado contra la historiografía venezolana" que se trate de ligarlo a la gesta de la independencia y darle un carácter de heroísmo a sus principales líderes, incluido Chávez. "El 4 de febrero no fue la insurgencia de un grupo de militares, fue la insurgencia de la institución armada", apuntó Romero, quien opinó que desde entonces "Venezuela ha dado tumbos y se dividió y sigue dividida". Sobre la llegada de Chávez al poder por la vía electoral, aseguró que en 1998 se dieron "circunstancias de todo tipo" para que ganara, pero lamentó que al ahora presidente se le dio "una llave para que restaurara el orden político venezolano y lo que hizo es dividirlo". Admitió, no obstante, que esa intentona puso al descubierto que Venezuela "no era el paraíso terrenal" y advirtió que este capítulo "no está cerrado todavía".

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