Zapatero y Sarkozy defienden gravar las transacciones financieras para ayudar al desarrollo

  • España garantiza en la cumbre de la ONU que el "frenazo" de su ayuda será "temporal". También pide una tasa voluntaria en los billetes aéreos para luchar contra la pobreza.

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El jefe del Ejecutivo español, José Luis Rodríguez Zapatero, abogó este lunes en la ONU por instaurar una tasa sobre las transacciones financieras internacionales para luchar contra el hambre y la miseria y se comprometió a defender esta medida en todos los foros internacionales, desde la UE hasta el G20.

Zapatero intervino en la cumbre organizada por Naciones Unidas para revisar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), donde pidió a todos los países que mantengan sus esfuerzos a pesar de la crisis y donde garantizó que el "frenazo" de la ayuda española será "temporal".

Pero, convencido de que no basta con los esfuerzos nacionales, consideró "bastante sensato, justo y lógico" que los países que en la reciente crisis han salido al rescate del sistema financiero pidan ahora "un mínimo esfuerzo" de colaboración a ese sistema para sacar de la miseria y la pobreza extrema a millones de seres humanos.

Su discurso fue coincidente con el del presidente francés, Nicolas Sarkozy, quien instó a no esperar y se comprometió a trabajar por esa tasa cuando asuma el año próximo la presidencia del G-8 y del G-20.

"Hay que instaurar una tasa sobre las transacciones financieras internacionales destinada a cumplir los Objetivos del Milenio y mi Gobierno se compromete a defenderlo, a llevarlo a la práctica y a aplicarlo en todos los foros internacionales", aseveró Zapatero haciéndose eco también de las peticiones de numerosas ONG que, como Intermón-Oxfam, han abogado durante años por estas fuentes innovadoras de financiación.

Según fuentes del Ejecutivo, diversos estudios estiman que la implantación global y eficiente de esa tasa supondría una recaudación de alrededor de 30.000 millones de euros anuales.

En opinión Zapatero, en 2015, fecha para la que se fijaron los ODM, se debería poder decir "cumplimos la tarea, cumplimos el compromiso, el esfuerzo solidario ha merecido la pena".

"Poder decir que entendimos en los albores de este siglo XXI que nada puede hacernos avanzar más como seres humanos que conseguir que no haya un solo ser humanos que muera de miseria y de pobreza extrema", añadió.

Según la tesis que expuso en una breve intervención, la tasa debe complementar las contribuciones nacionales.

España, destacó, ha sido el país avanzado que más ha incrementado su ayuda oficial al desarrollo en los últimos cinco años, duplicándola en ese periodo hasta alcanzar en 2009 los 4.734 millones de euros.

Las medidas de ajuste frente a la crisis han llevado a recortar esa ayuda en 300 millones de euros este año y en 500 en 2011, pero Zapatero insistió en que esa ralentización será "coyuntural" y reiteró su compromiso de destinar a la ayuda oficial al desarrollo el 0,7 por ciento del PIB en 2015.

Al margen de la tasa sobre las transacciones financieras, fuentes del Gobierno español se mostraron también a favor de fijar una tasa voluntaria sobre los billetes aéreos para recaudar fondos para el desarrollo, iniciativa que ya funciona en países como Francia.

En el caso francés, la contribución voluntaria es de un euro en los vuelos nacionales y de dos euros en los internacionales.

En su discurso, Zapatero estimó que diez años después de que Naciones Unidas fijara los ODM se han registrado avances, pero "no todos los que se merecen aquellos países que más sufren".

No obstante, añadió, el camino recorrido ha demostrado que en los próximos cinco años se pueden alcanzar; "ahora sabemos que si se cumplen y cada uno de los países cumple, el avance será sustancial, decisivo, determinante", dijo.

Quedan cinco años por delante y la gran pregunta que hay que hacerse es "cómo podremos sentirnos como generación dignos ante nosotros mismo y dignos ante aquellos que vengan en el futuro", añadió Zapatero.

De los objetivos fijados por la comunidad internacional, centró su atención en la lucha por la seguridad alimentaria y por la igualdad de género.

Ese fue también su mensaje en la mesa redonda sobre pobreza, hambre e igualdad en la que participó a puerta cerrada, donde, según informaron fuentes del Ejecutivo, subrayó el crucial papel de la mujer en el mundo rural y abogó por apoyar su desarrollo para mejorar la situación de su comunidad.  

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