Las tropas afganas y occidentales inician una gran ofensiva antitalibán

  • El dominio total de la provincia de Helmand, plaza fuerte de los insurgentes, es vital para el control de la situación en el país y para que pueda comenzar el repliegue de soldados prometido por Obama

Los talibanes están decididos "a quedarse y combatir" la enorme ofensiva que el Ejército afgano y las tropas internacionales han comenzado a lanzar contra su bastión en el sur, de donde miles de civiles huyen despavoridos.

La operación Mushtarak (Juntos) de las tropas afganas e internacionales busca extender el control gubernamental sobre la provincia de Helmand (sur), uno de los principales feudos de los talibanes, indicaron fuentes de la Alianza Atlántica.

La inminencia de los grandes combates provocó en los últimos días el éxodo de miles de personas de la zona, informó Ghulam Noorzai, jefe del departamento de refugiados de Helmand.

Pero, pese a los llamamientos de la OTAN a que depongan las armas, los talibanes se declararon decididos a oponer resistencia. Los insurgentes prefieren "quedarse y combatir", asegura Yusuf Ahmadi, un portavoz de los talibanes, en una conversación telefónica.

Los talibanes "tienen órdenes muy firmes de sus principales comandantes de combatir, siguen teniendo la impresión de que están ganando" la guerra, confirmó por su lado el general canadiense Eric Tremblay, portavoz de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) de la OTAN. El lunes Gran Bretaña advirtió que en esta ofensiva iban a "producirse bajas".

Unas 400 familias, entre 2.000 y 3.000 personas, abandonaron la localidad de Marjah y sus alrededores, dijo Noorzai a la AFP. Las autoridades locales se reunieron para organizar la acogida de los desplazados, particularmente en Lashkar Gah, capital de la provincia. "Nos fuimos porque muchos aviones sobrevuelan la región y hay importantes movimientos de tropas", asegura Shir Alí Jan, un habitante de Marjah que llegó el lunes a Lashkar Gah con su familia.

La ofensiva de Marjah será la operación más importante de las fuerzas internacionales desde que, en diciembre pasado, el presidente norteamericano Barack Obama anunciara el envío de 30.000 soldados suplementarios en 2010. Actualmente, en Afganistán, hay 113.000 soldados extranjeros, en su gran mayoría norteamericanos.

La insurrección de los talibanes, lanzada a fines de 2001, después de la invasión de Afganistán por una coalición internacional dirigida por Estados Unidos que los expulsó del poder, se ha extendido a casi todo el país en los últimos dos años.

El objetivo de Obama es invertir esa tendencia y retirar progresivamente las tropas de Afganistán, confiando la seguridad del país a las fuerza autóctonas.

El domingo, murieron cuatro soldados de la OTAN, entre ellos dos suecos, llevando 61 el balance de soldados extranjeros muertos desde el comienzo de 2010.

El 2009, con 520 muertos, fue el año más mortífero desde el inicio de la guerra para las tropas extranjeras.

La ofensiva contra uno de los principales bastiones talibanes en el sur de Afganistán, anunciada desde hace días, será el primer test importante de la estrategia del presidente norteamericano Barack Obama, cuyo objetivo es terminar rápidamente la guerra y confiar el país a las autoridades afganas.

"Las operaciones de combate para el asalto de Marjah han comenzado" dijo a la AFP el teniente James Baker del primer batallón del tercer regimiento de Marines, aclarando que se trataba de la última fase de preparativos.

En Toor Ghar, a unos 5 km de Marjah, los marines procedían al allanamiento de viviendas en busca de bombas artesanales.

Después de desalojar a los talibanes, la zona debe pasar bajo control afgano, según el plan que Estados Unidos, principal financiador y proveedor de soldados, quiere aplicar en todo el país con el fin de retirar las tropas lo más rápidamente posible.

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