Un ángel para los cautivos

  • El ex gobernador colombiano Alan Jara, liberado el martes por las FARC, mantuvo el ánimo y las ganas de vivir de sus compañeros, a los que daba clases de inglés y ruso

Alan Jara, un ingeniero de 51 años liberado el martes por las FARC, fue el responsable de que militares y policías secuestrados conservaran las ganas de vivir, a través de animadas clases de ruso e inglés que impartía en la selva colombiana.

Jara, ex gobernador del departamento (provincia) de Meta (centro) fue secuestrado por la guerrilla colombiana el 15 de julio de 2001 cuando se desplazaba en un vehículo de la Organización de Naciones Unidas (ONU) por una carretera de esa región.

Pese a que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia decidieron dividir en dos grupos a los políticos y a los militares y policías en su poder, Jara permaneció con los uniformados que imploraron a los jefes rebeldes no privarlos de sus motivadoras clases de idiomas.

Sobre una improvisada mesa, en medio de las duras condiciones del cautiverio y en las entrañas de la selva, Jara acostumbó a sentar a los uniformados en torno suyo para enseñarles inglés y ruso. Este último lo aprendió en Kiev cuando la actual capital ucraniana pertenecía a la Unión Soviética donde se graduó como ingeniero.

"Alan tiene una enorme pasión por la docencia pero sobre todo una fuerte convicción: que el único bien que nadie ni nada le puede robar a un ser humano es la fuerza de su pensamiento y eso lo llevó a motivar a estos muchachos y a ayudarles a sobrevivir", dijo a la AFP, Claudia Rugeles, esposa del rehén.

Através de las clases -que incluían premios imaginarios para aquellos que tuvieran mejor pronunciación o concursos de ortografía en esos idiomas- el político ayudó a los militares y a él mismo a sobrellevar el cautiverio.

En los mensajes de supervivencia que envió a su familia, Jara siempre se mostró optimista y ocultó las dolencias que le dejó el paludismo y que en varias ocasiones le impidirieron continuar con las clases.

Según la ex rehén Consuelo González, Jara "fue un verdadero ángel guardián y el bastión moral de los militares".

"Él siempre encuentra la manera de subirles el ánimo. A ellos (militares y policías) los motiva diciéndoles que aprendan estos idiomas para que una vez recuperen la libertad sus instituciones puedan enviarlos a distintas embajadas de su país en el extranjero y esa ilusión los mantiene vivos", señaló González a la AFP.

"Todas las personas que salen del cautiverio (liberados, rescatados o por fuga) coinciden en que gracias a Alan se ahorraron mucho más dolor y que contar con él les permitió seguir con vida. Eso para mí es un gran aliciente, pero ya llegó la hora para que él venga y nos salve la vida a mi hijo y a mí", dijo su esposa tras el anuncio deque sería liberado.

Mientras tanto, la anunciada liberación hoy del ex diputado colombiano Sigifredo López, rehén de la guerrilla de las FARC desde 2002, también cerrará un doloroso capítulo para las familias de otros 11 compañeros de secuestro que fueron asesinados en junio de 2007.

Aunque feliz por el pronto regreso de su esposo a la libertad, Patricia Nieto asegura que su corazón tiene "un inmenso dolor" y que no se imagina el momento en que López abrace a sus hijos, mientras que las familias de los 11 diputados "no van a tener a sus seres queridos".

Para Nieto, como para las esposas y familiares de los diputados, la muerte de los 11 partió en dos la historia de los secuestros políticos y fue el detonante para que el país y el mundo se movilizaran por fin para lograr la libertad de muchos de esos rehenes.

En diálogo con AFP, Nieto aseguró que desde ese momento, "la muerte fue mi compañera. La tenía ahí al ladito, como esperando en qué momento me iba a tocar el turno de la noticia del fallecimiento de Sigifredo".

Por eso, en vísperas de su regreso a casa, asegura que "la felicidad no es completa". "Es un cruce de sentimientos, es al mismo tiempo una frustración, es un momento muy doloroso".

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