Un año sin Gobierno en Bélgica

  • Tras la renuncia del primer ministro y la celebración de elecciones anticipadas, se han sucedido media docena de intentos por formar un Ejecutivo. Sólo ha servido para entrar en el Guinness de los récords.

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La crisis política en Bélgica, causada por el desencuentro de francófonos y flamencos, cumple  un año, justamente en la víspera de la enésima ronda de negociaciones entre los principales partidos del país para tratar de encarrilar la situación.

Hace un año, el rey Alberto II aceptó la dimisión del primer ministro, el democristiano flamenco Yves Leterme, tras lo cual se sucedieron unas elecciones anticipadas en junio y media docena de intentos para formar Ejecutivo, que no llevaron a Bélgica más que al libro Guinness de los récords.

El negociador real, el democristiano flamenco Wouter Beke, se reunirá este miércoles con los presidentes de los dos partidos más votados en esas elecciones, el socialista francófono (PS) Elio di Rupo y el separatista flamenco (N-VA) Bart De Wever.

Este último ha sido acusado por el primer ministro en funciones, que sigue siendo Leterme un año después, de entorpecer la formación de un nuevo ejecutivo.

"Formar un Gobierno no es el objetivo principal de la N-VA", comentó Leterme en la radio pública francófona RTBF, donde consideró que los soberanistas flamencos, que exigen una profunda reforma del Estado antes de formar una nueva coalición gubernamental, no han asumido aún su victoria electoral.

El resto de partidos también han mostrado su interés en que progresen los contactos para superar la parálisis política. La presidenta del CDH (democristiano francófono) y viceprimera ministra, Joëlle Milquet, dijo que "ha llegado el momento de que los principales partidos políticos de Bélgica vuelvan a sentarse a la mesa de negociación".

Igualmente, el presidente del partido liberal flamenco (Open Vld), Alexander De Croo, se pronunció en el mismo sentido que Milquet y consideró que "es necesario pasar a un nivel superior de negociación e identificar al futuro primer ministro".

El N-VA llegó incluso el pasado fin de semana a dar un ultimátum para que avancen las negociaciones, aunque su líder no dio detalles sobre si a falta de progresos optará por dimitir él mismo, pedir la convocatoria de nuevas elecciones o, como apuntan algunos analistas, promover una coalición democristiana, liberal y socialista. Este partido de ideología separatista, la principal fuerza de la próspera región de Flandes, al norte del país, fue el más votado en los comicios anticipados celebrados el pasado 13 de junio.

Las elecciones fueron precisamente fruto de la ruptura de la coalición de cinco partidos que dirigía Leterme, debido a la salida del Open VLD por discrepancias insalvables sobre el régimen lingüístico de las poblaciones del distrito electoral y judicial que rodea a la capital belga, conocido por las siglas BHV (Bruselas-Halle-Vilvoorde). Los principales puntos de conflicto en la ronda de negociaciones que se celebrará mañana serán la ley de financiación y la política sanitaria en el país.

El pasado día 19, Bélgica entró oficialmente en el Guinness de los récords por ser el país que más días lleva sin formar Gobierno tras unas elecciones, puesto que ocupaba Iraq con anterioridad. El primer ministro en funciones asegura, no obstante, que el ejecutivo interino "asume sus responsabilidades" y ha permitido a Bélgica "recuperar su credibilidad" en los mercados financieros internacionales, y destaca que la economía del país es sana.

Por su parte, el ex primer ministro belga y actual presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, ha considerado la situación política "patética" en una entrevista con el diario De Standaard. Bélgica, incapaz de autogobernarse a si misma, asumió sin embargo sin problemas y con Gobierno interino la presidencia de turno de la UE durante el segundo semestre de 2010.

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