"Todos los días pensaba que había llegado mi última hora"

  • El rehén francés liberado rememora su cautiverio en manos de Al Qaeda

El ex rehén francés Pierre Camatte describió ayer las "espantosas" condiciones de higiene y alimentación en sus casi tres meses de cautiverio en el desierto del norte de Malí, afirmó que sus captores eran unos "fanáticos" y dijo que cada día pensaba que había llegado su última hora.

En una comparecencia ante la prensa en el Palacio Presidencial de Bamako junto al presidente francés, Nicolás Sarkozy, Camatte aseguró que sus captores eran unos "fanáticos", convencidos de estar "en posesión de la verdad suprema".

Con la piel quemada por el abrasador sol del Sahara y sin sus habituales lentes, que se le rompieron durante el cautiverio, pero en aparente buen estado de salud, el francés, de 61 años, explicó que los terroristas le dieron una manta en medio del desierto y que ésa era su "prisión".

Liberado el martes en la región de Kidal, en el noreste de Malí, por la rama de Al Qaeda en el Magreb Islámico, Camatte explicó que reclutan sobre todo a jóvenes y su objetivo es islamizar al mundo entero.

"Me amenazaban continuamente con golpes, con bofetadas, con el cañón del kalashnikov, todos los días pensaba que había llegado mi última hora", confesó y reconoció que a partir de ahora debe "reconstruirse", antes de resaltar que, a pesar de todo, "lo más difícil era la soledad".

Por su parte, Sarkozy subrayó que "el papel del presidente de la República es llevar a casa con vida a los ciudadanos franceses", al tiempo que mostró su solidaridad con el resto de rehenes, entre ellos tres cooperantes españoles que permanecen todavía en poder de Al Qaeda en el norte de Malí, e instó a la "unidad" para combatir al terrorismo en la difícil región.

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