Los disturbios en El Cairo prosiguen y han dejado otros doce muertos

  • Negociación infructuosa para frenar la ola de violencia tras la tragedia en Port Said

Los disturbios en el centro de El Cairo prosiguieron ayer por segundo día, sin que las negociaciones entre manifestantes y las autoridades de seguridad para lograr una tregua llegaran a buen puerto.

Hasta el momento, los muertos desde el pasado jueves por la noche ascienden a doce en la capital y en Suez, donde también se registraron altercados, según el último recuento del Ministerio de Sanidad.

Después de una noche de insomnio en las calles Mansur y Nubar, próximas a la plaza cairota de Tahrir y aledañas al Ministerio del Interior, casi un centenar de manifestantes, la mayoría jóvenes, continuó ayer enfrentándose a pedradas a la Policía, que a diferencia del viernes apenas empleó gases lacrimógenos para reprimirlos y se limitó a responder lanzando piedras.

Según constató Efe, los choques se centraron ayer en la calle Nubar donde una barrera de antidisturbios, parapetados tras una alambrada de espinos, trataba de impedir el paso al Ministerio del Interior de los manifestantes, muchos de ellos ultras de equipo de fútbol Al Ahly, que no paraban de cantar exaltados el himno nacional egipcio y consignas contra la junta militar que gobierna el país. En la calle quedaban restos de contenedores calcinados, quemados por los jóvenes para evitar el avance de los agentes, y partes de la calzada estaban totalmente cubiertas de adoquines arrancados de las aceras, empleados como arma arrojadiza por los manifestantes y la Policía.

Esta nueva ola de violencia en Egipto ha estallado después de la tragedia del pasado miércoles en el estadio de Port Said (noreste), cuando más de 70 personas murieron en una salvaje batalla entre seguidores del Ahly y del equipo local, Al Masry. Tras esa masacre, miles de personas se echaron a las calles de El Cairo el pasado jueves para protestar contra la actuación de la policía en el partido, a la que acusan de no haber intervenido para impedir la tragedia.

Los disturbios entre manifestantes y las fuerzas del orden en el centro de la capital se están convirtiendo en tónica habitual de la agitada transición hacia la democracia en Egipto desde la caída del régimen de Hosni Mubarak hace casi un año.

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